Con la catalina a mil

Dice mi amigo Heribertico Llanes, veterano de varias vueltas a Cuba, que en el ciclismo dejó girones del alma, la piel en las carreteras, las manos, los pies, la vida, aunque ande por ahí, vivito y coleando, montado en la novia del alma que es su bicicleta.

Hace tiempo, me invitó a darme una vuelta por las carreteras avileñas para que viera —y me divirtiera— con los integrantes del club de Veteranos del Ciclismo Roberto Castañeda, que agrupa a “puros”, “semipuros” y a quienes les falta la “pureza” por tener menos kilómetros recorridos para llegar a la cima de un deporte arriesgado en grado sumo.

Ellos corren duro y salen a dar los “palos” como si anduvieran en la alta competición, pero todo queda en familia, porque allí no hay bicicletas tiradas encima de otros corredores para ganar una carrera sucia, ni discusiones, ni violencia.

No crea en majaseo. Ellos pasan raudos, porque nadie quiere quedar último. Pedalean y pedalean. Y pasan montados Ochoa, con más de 60 años, y Bringas, Llanes, Orisbel…todos pedaleando sobre el entusiasmo que trae el ejercicio, en beneficio de la salud.

Con la catalina a mil
Con la catalina a mil
Ochoa uno delos promotores
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