60 años de rebeldía

Vista parcial de la tarja que identifica a los caídos en el entonces Hogar Infantil Foto: Archivo Histórico Provincial.

El día 6 de abril de 1958, el Movimiento 26 de Julio en Ciego de Ávila recibe la orden que al día siguiente se iniciará una huelga en uno de los centrales azucareros del territorio. Para ello fue seleccionado el central Baraguá, cuya paralización parcial se logró a partir del día señalado.

De inmediato la tiranía se dio la tarea de aplastar al movimiento huelguístico y obligar a los obreros a reincorporarse al trabajo. Ya el día 8 la dirección del Movimiento recibe la orden de ultimar los preparativos para lanzarse el día 9 a Huelga General Revolucionaria que hizo temblar los cimientos de toda Cuba.

Manuel Céspedes y Cloroberto Echemendía, integrantes del movimiento 26 de Julio, así como Eleodoro Pérez y Gustavo Cruz del Directorio Revolucionario, fueron los que dirigieron esta hazaña desde la casa número 117(este) de la calle Joaquín de Agüero, entre Simón Reyes y Maceo.

En tal sentido Céspedes testimonia y cito: “Para apoyar la huelga general en Ciego de Ávila, nosotros trazamos un plan de acción para toda la zona de lo que llamábamos La Trocha, que con centro en la ciudad avileña abarcaría desde Júcaro a Morón, (…) las acciones no deben durar más de dos horas pues ese es el tiempo aproximado en que las fuerzas de la tiranía pueden reponerse”.

Sagua la Grande, La Habana y Ciego de Ávila, fueron las regiones de la Isla donde con más fuerza se verificó la heroica protesta y, por ende, donde mayor fue la represión del régimen contra los revolucionarios.

Pero sin duda la osadía del asalto e inutilización de la Planta Eléctrica ubicada en el poblado de Vicente, fue la más audaz y trascendental labor durante el desarrollo de la protesta en esta central provincia.

Cerca de las 11 de la mañana en la finca Dos hermanos, salieron 18 revolucionarios armados con revólveres, escopetas de cartucho, fusiles calibre 22, y un fusil con mira telescópica a cumplir la encomienda. Como parte del plan de asalto fue previsto la neutralización de los tres soldados y el guardia jurado encargados de la protección de la planta; así como la detención del ingeniero jefe de operaciones de no estar este en el lugar. Para ello se estableció una emboscada en la carretera que da acceso al lugar.

Ya tomada la entrada de la Planta Eléctrica, los asaltantes se dirigieron al edificio donde se encontraban las máquinas.  Algunos obreros miembros del 26 habían comenzado a inutilizar los equipos como se había acordado, y no permitieron que el ingeniero se comunicara con Ciego de Avila para explicar lo que estaba sucediendo. La planta estuvo dos días sin generar electricidad.

Concluida con éxito la primera parte del plan de acción, se dirigieron hacia la Carretera Central para interrumpir el tránsito, comenzando por el crucero de entrada “El Guariao” y la hilera de vehículos llegó hasta la escuela El Hogar Infantil, nombre con el que se conocía a un centro rural en esos momentos sin actividad.

En aquel histórico 9 de abril de hace 60 años fueron alevosamente asesinados Raúl Martínez Alfonso, José Ascanio Pérez, Eugenio Conte Ramos y Esteban López Ayné y dos días más tarde Cloroberto Echemendía Ulloa, este último trabajador de Radio Cuba. Estos y otros jóvenes caídos, marcaron con su sangre el camino de la victoria y hoy desde el altar de los mártires de la patria, observan victoriosos, su triunfo.

 

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