Absueltos por la historia denuncian el Bloqueo

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Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

Tal vez no imaginó que la autodefensa, de aquel 16 de octubre de 1953 lo haría merecedor del respeto y admiración, me atrevo a decir, hasta de sus enemigos. Antes lo logró con el asalto al Cuartel Moncada y su actitud de no marcharse de allí hasta que todos estuvieran fuera de peligro. Es el mismo Fidel que tiempo después, no mucho,  tras una revolución triunfante, nos enseñó que los principios no son negociables, y que es preferible ser condenado mil veces a claudicar o hacer concesiones.

Es el mismo Fidel que en agosto cumplió 90 años y que debe haber estado pendiente de la ola juvenil que tomó este 17 de octubre las redes sociales por asalto y denunció con fuerza al genocida bloqueo que sufre cada una de las familias cubanas y que nos condena  a padecer carencias, privaciones.

Visionario desde siempre,  en 1962, en respuesta a las disposiciones agresivas del presidente Kennedy, declaraba: “Si añaden al bloqueo otros artículos e intentan rendir por hambre a nuestro pueblo, esa repulsa se multiplicará, y veremos quién resiste más, si la desvergüenza de ellos, o la vergüenza de nosotros. Si la cobardía de ellos, o el valor de nosotros”.

Y no se equivocó. Apuesto a que es uno de los seres humanos que menos se equivoca. Justamente en esa oportunidad también dejó claro que si Estados Unidos disponía hacer un bloqueo iba a engrandecer a nuestra patria, porque la nación cubana sabría resistir.

La resistencia ha estado signada no solo en el plano material sino también en el ideológico. Por eso hoy, cuando se convoca a condenar lo que la política genocida impuesta a Cuba representa, son los jóvenes los abanderados. Aquellos que no lucharon en la Sierra, ni estuvieron combatiendo en las arenas de Playa Girón, ni han cumplido misión internacionalista alguna todavía, pero que nacieron ya bloqueados, en un país que resiste.

Los daños acumulados en estas casi seis décadas alcanzan no menos que 753 688 millones de dólares, calculados al valor del oro, teniendo en cuenta su actual devaluación. A precios corrientes, la cifra equivale unos 125 873 mil millones. Cuantitativamente es un costo altísimo. Cualitativamente es dañar masivamente la salud mental y hasta los valores de todo un pueblo, que gracias a las raíces dignas que posee, no renuncia a seguir perfeccionando el sistema social elegido, aún cuando algunos se han acogido a la Ley de Ajuste Cubano  y otras prebendas del imperialismo, e incluso, desde dentro le hagan el juego y como mercenarios vendan su intelecto para difamar y tergiversar la realidad cubana.

En el discurso pronunciado en el acto por el aniversario 30 de la Misión Militar cubana en Angola y el aniversario 49 del desembarco del Granma, el 2 de diciembre de 2005, Fidel expresó: “Continuaremos resistiendo las consecuencias del bloqueo, que algún día será derrotado por la dignidad de los cubanos, la solidaridad de los pueblos y la casi absoluta oposición de los gobiernos del mundo ―como lo demostró una vez más la votación en la ONU―, y también por el creciente rechazo del pueblo norteamericano a esa absurda política que viola flagrantemente sus derechos constitucionales”.

Hoy el gobierno de Obama dicta un paquete de medidas, que si bien representan pasos de avances, no son la solución definitiva. Y el presidente norteamericano lo sabe. Aún los bancos cubanos no pueden tener cuentas corresponsales en bancos estadounidenses, lo que constituye requisito indispensable para mantener relaciones finacieras. Se mantiene la prohibición legal a ciudadanos norteamericanos de hacer turismo en Cuba. Esto y más es consecuencia del Bloqueo, así que resulta hasta risible que el inquilino de la Casa Blanca haya hablado alguna vez, no tan lejana, de olvidarnos del pasado. Y es que sencillamente el Bloqueo sigue siendo presente.

Miles de jóvenes a lo largo y ancho de la isla accedieron a sus cuentas en Twitter. Allí plasmaron sus mensajes. Desde allí transmitieron al mundo, en los 140 caracteres  o un poquito más que cada tuit puede contener, lo que sienten, aunque verdaderamente, los sentimientos de nuestra juventud, no pueden comprimirse o limitarse. Pero lo hicieron bien.

Todos los que nos sumamos al llamado del twittazo que además fue una convocatoria a la solidaridad y al no permitir que nos borren la memoria, vivimos el orgullo de ver en esos muchachos y muchachas, abogados empirícos, capaces de arrancar el antifaz al imperio. Lo hizo nuestro Fidel tantas veces, y no deja de hacerlo, que hoy lo sentí multiplicado. Estoy convencida de que la historia volverá a hacer una deferencia, y así como absolvió al líder de la Revolución Cubana y a Cinco Héroes antiterroristas, absolverá a los que  en el ciberespacio dejaron impreso su #CubaVsBloqueo o el #YoVotoVsBloqueo, y arremetieron contra el enemigo como valientes avispas.

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