“Al día” la nociva estadía

Aunque no es Ciego de Ávila una de esas provincias que tienen alta actividad portuaria, tampoco debe permanecer ajena a deliberaciones que acerca de ese asunto generó el trabajo en comisiones, previo al décimo Período Ordinario de Sesiones, correspondiente a la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Un dato, ofrecido por Ricardo Cabrisas Ruiz, ministro de Economía y Planificación, puso a meditar a los diputados encargados de evaluar los asuntos económicos: por concepto de estadía, (demora en las operaciones) Cuba ha tenido que pagar 10,5 millones de dólares; es decir, alrededor de tres millones más que en el 2016.

“… con la necesidad que tiene este país de comprar medicamentos, alimentos y otros productos” –acotó de inmediato Jorge Luis Rodríguez, diputado por el municipio de Mayarí Abajo, en Holguín.

“Por eso todos debemos hacer un esfuerzo máximo, para evitar, por conceptos como ese, erogaciones elevadas que representan pérdidas irreparables para la nación” –añadió a continuación el propio Cabrisas.

Y le asistió toda la razón cuando dijo: Todos.

El problema, aparentemente responsabilidad de la agilidad con que fluyan los trabajos inherentes al puerto, va mucho más allá de su perímetro.

Baste saber que, mientras por razones de transporte Cuba perdió 385 500 dólares, insuficiencias en la gestión de entidades receptoras le arrancaron más de 3,6 millones a la economía nacional.

Marcada responsabilidad (o irresponsabilidad) en esas heridas han tenido organismos como la agricultura, con un monto de 6,9 millones de dólares; la alimentaria, con 2,6 millones y el Ministerio de Comercio Interior: 862 000 dólares.

No por casualidad, productos de gran impacto, como el maíz, la soya y el trigo representan el grueso de ese dinero erogado irremediablemente por el Estado.

Irregularidades en el manejo de cargas y en el desempeño operacional provocan demora, sí, pero no solo ahí está el problema.

Vale, pues, la pena hurgar un poco más lejos de las grúas y muelles portuario; es decir, también en provincias donde no atraca el barco pero sí llega lo que desde el exterior transportan los buques y que debe ser bajado y trasladado a su destino sin pérdida de tiempo, ni despilfarro de divisa por morosidad en los procesos.

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