Alarma Roja

La Organización Mundial y Panamericana de la Salud (OPS/OMS) ha reconocido a Cuba como uno de los referentes  más efectivos en el control de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH-sida.

Estrategias con acciones específicas se implementan en la gran isla del Caribe, como parte del Programa Nacional de Prevención y Control de estas enfermedades, pero la situación epidemiológica actual y las cifras registradas disparan la señal roja de alarma.

La gráfica anterior muestra un resumen investigativo realizado en el país, en el período de 1986 a 2018. El crecimiento de casos va en aumento, si se tiene en cuenta que desde el año 1985, en que se detectaron los primeros casos en la nación, Cuba desarrolló estrategias de prevención efectivas que minimizaban el impacto de la epidemia.

Pero la realidad actual es totalmente diferente.

Según publicaciones especializadas, del Ministerio de Salud Pública, Cuba realizó más de 2,6 millones de pruebas del virus VIH en 2017, en las que se diagnosticaron 2.246 nuevos casos de la enfermedad, de los que el 80,5 % fueron hombres.

Este continúa siendo el grupo etáreo con más incidencia, en especial el grupo HSH.

Según cifras del Programa
Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA)
, 36,7 millones de personas
vivían con el VIH en 2016 en todo el mundo, y en ese año se produjeron 1,8 millones de nuevas
infecciones. De igual modo, en 2016, un millón de personas fallecieron en el mundo por causas
relacionadas con este virus.

Se enciende y parpadea la alarma roja de manera intermitente buscando respuestas en la prevención y el control, dos elementos que en realidad son el antídoto de la enfermedad, mientras lors procesos investigativos científicos prueben teorías sobre la posible cura de esta enfermedad viral.

África se mantiene como la región más afectada del planeta y en ella se registran casi dos tercios de las infecciones detectada en el mundo, pero la hacer comparaciones no se debe desestimar la extensión territorial cubana con la africana, pues la epidemia no conoce de límites por regiones ni densidades poblacionales.

Hasta la fecha se han detectado en Cuba incidencias en los grupos etáreos de jóvenes entre 15 a 19 años, en la comunidad transgénero y un gran crecimiento de casos en el segmento poblacional de 45 a 49 años de edad de HSH, lo que hace reflexionar entre una posible interacción secual entre este último grupo y los más jóvenes, donde aún es insuficiente la educación sexual, la familiar y el uso del preservativo, como método de control.

Hay que asumir que la situación epidemiológica actual es preocupante y la respuesta no debe demorar, pues el incremento excesivo de casos en el país repercutirá en el futuro de la nación.

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