Apagón en la Internet

Desde hace varios años en la empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) se trabaja por elevar la informatización de la sociedad, y lograrlo exige de muchos recursos.

Poco a poco el beneficio se aprecia en Ciego de Ávila, donde además de las 28 zonas wifi, existen unas 40 salas de navegación, ubicadas fundamentalmente en Jóvenes Clubes de Computación, instalaciones turísticas y centros universitarios.

Todavía queda mucho por hacer, hay personas que se quejan de la velocidad y las condiciones de los parques, aún no idóneas, para establecer comunicación con amigos, familiares o simplemente buscar información en la red de redes.

Pero nadie duda el esfuerzo que se realiza para lograr un mejor servicio, que es tan necesario y en ocasiones imprescindible.

Internet, las redes sociales, los teléfonos inteligentes y otros medios de comunicación, nos integran a la inmediatez en la noticia, al punto que sin estar presente físicamente se puede compartir con varias personas para conocer y comentar de su estado y contexto.

Esto es de gran valor, sin embargo, en muchos otros aspectos somos víctimas de la desconexión, sobre todo cuando perdemos cobertura o se reduce la tarifa de datos y tememos quedar aislados de los nuestros.

¿Cómo sería un día de nuestras vidas sin conexión a Internet?

Para muchas personas sería el amanecer más oscuro pues simplemente se han convertido en adictos de la red de redes tanto para su desarrollo profesional como personal. Y claro, lo sensato no sería desconectar nuestros dispositivos electrónicos o desacreditar su importancia.

Para nada, al César lo que es del César como dice el refrán. Hay que utilizar este medio para enriquecer nuestro ámbito, aprender y crear, pero esto no significa que se convierta en algo determinante en nuestras vidas.

¿No percibimos que cuando estamos varias horas conectados al dispositivo electrónico   podemos perder algo que está sucediendo en nuestro entorno y quizás sea mucho más importante que lo que circula en las redes sociales?

No hay que caer en los extremos. Es necesario compartir con los amigos internautas, pero también, con las personas que a diario conviven con nosotros para descifrar sonrisas, caricias o los silencios; estos son momentos que pasan y nunca vuelven.

Para muchas personas en el mundo esta adicción cada día se vuelve más irracional y desmedida, entonces es necesario hacer un alto. Utilicemos las máquinas a nuestro favor y no que ellas nos utilicen a nosotros, todavía estamos a tiempo de revertir tan nefasta realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *