Arte de manos creadoras

Luego de ediciones donde no siempre hubo pluralidad en la participación y calidad en las propuestas, el XVII Salón Provincial de Artesanía Artística Eduardo Martínez ha solventado carencias elementales y deudas al presentar una muestra diversa y coherente que evidencia las potencialidades creativas del terruño.
Más de una veintena de artistas figuran en la nómina final y las técnicas oscilan entre la marquetería, el tejido y el bordado, la cerámica, el papier maché, el tallado en madera, el metal, la filigrana de papel y las misceláneas, lo que nos permite captar una paulatina recontextualización de discursos tradicionales para la obtención de piezas exquisitas.
En nuestra piel, de Jorge Mario Pimentel y Brian Roblejo, mereció el Gran Premio por el acertado manejo de la técnica de taracea a través de la cual cada porción de piel quedó incrustada perfectamente hasta que la imagen de Fidel Castro Ruz surgió con nitidez.
También recibieron galardones Jardín, de Taire Román, que readecúa el bordado para lograr una nueva función estética; Mariposa Monarca, de Lorenzo Daniel de la Paz, trabajada a partir de la marquetería; La grúa de papá, de Carlos Andrés Santana, donde lo bello y lo útil se conjugan; y Ascensión del señor, de Luis Daniel de la Paz y Dasiel Daniel, quienes emplean el calado.
Los premios colaterales fueron entregados por la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, el Consejo Provincial de las Artes Plásticas y la filial avileña de la Unión de Escritores y Artistas.
Piezas de gran atractivo como el Auto EMG 2017 escaparon de los premios centrales y otras que no debieron estar burlaron la curaduría para añadirle un irremediable hálito kistch al salón ya sea por el abigarramiento de las formas, la mixtura excesiva de las técnicas, o incluso, por el estilo del montaje, lo cual confirma el paternalismo y la falta de exigencia a la hora de escudriñar en los lenguajes creativos en competencia entre los que, lógicamente, siempre existirán trabajos excelentes, otros más pobres y algunos inaceptables.
Sin relegar la concepción artística de cada obra, este pudiera ser un espacio donde la funcionalidad, el acabado, la creatividad y la utilidad se imbricaran en armoniosa complicidad. Manualidades y artesanía no deben confundirse.
Cerrar el año 2017 con un salón capaz de convocar a un número considerable de creadores, en un momento en que las artes visuales en la provincia no viven su mejor momento, alienta al gremio y contribuye al afán de hacer perdurables las más genuinas expresiones de nuestra cultura popular.
