Autoenfoque de la prensa avileña

De izquierda a derecha: Félix Duarte Ortega, Primer Secretario del PCC en Ciego de Ávila, Enrique Villuendas, funcionario del Comité Central del PCC  y Aixa Hevia, Vicepresidenta Primera de la UPEC.
De izquierda a derecha: Félix Duarte Ortega, Primer Secretario del PCC en Ciego de Ávila, Enrique Villuendas, funcionario del Comité Central del PCC y Aixa Hevia, Vicepresidenta Primera de la UPEC.

Aún cuando, en opinión de algunos, se pudo aprovechar más y mejor el tiempo para tocar con la mano neurálgicos asuntos del trabajo de la prensa, la asamblea de la Unión de Periodistas de Cuba  (UPEC) en Ciego de Ávila volvió a trillar senderos, viejos y nuevos, a favor de una mayor coincidencia entre lo que quiere o necesita la gente (agenda pública), lo que estratégicamente requiere el momento (agenda política) y lo que se traza el órgano (agenda mediática).

A favor de esa integrada coincidencia se pronunció Enrique Villuendas, funcionario del Comité Central, quien integró la presidencia de la cita junto a Félix Duarte Ortega, Primer Secretario del Partido en la provincia y a Raúl Pérez Carmenate, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, además de Aixa Hevia y Rosa Miriam Elizalde, en representación de la máxima dirección de la UPEC en el país, entre otros invitados.

Un asunto quedó claro, tanto para visitantes como para anfitriones: cada vez se torna más necesario que “las preocupaciones de la población tengan un reflejo y una respuesta en nuestros medios”.

Así lo recalcó el propio Villuendas y así lo admitieron, a su modo y en esencia, varios de los periodistas que intervinieron para señalar a organismos que aún ponen trabas o niegan información de interés público.

Algunos, como Katia Siberia, del periódico Invasor, fueron claros al considerar que cuando la fuente adopta esa incongruente postura, violando por demás lo establecido, el reportero debe ser, entonces, lo suficientemente profesional como para buscar la información por otras vías, procesarla y ponerla al alcance de lectores, radioyentes, televidentes y cibernautas, sin transgredir principios éticos ni atentar contra la seguridad de la nación; todo lo contrario, para defenderla con el rigor de la verdad y de los argumentos.

Evidencia de comprensión al respecto ofreció el propio Félix Duarte Ortega al considerar que, efectivamente, puede y debe haber un mayor vínculo de comunicación con los medios de prensa, incluso para neutralizar rumores o estados de opinión como los asociados al incremento de crímenes, cifra no significativa y en casi todos los casos por razones pasionales, o a otros hechos que jamás han sido consustanciales al entorno social de un territorio como este donde, no obstante, hoy se perfeccionan y consolidan mecanismos a favor del orden público y de la tranquilidad ciudadana que siempre deben prevalecer.

Insatisfechos de forma permanente y saludable —no solo hacia incomprensiones o contrariedades de lectores, organismos, fuentes… sino también, y sobre todo, hacia dentro de sí mismos—

los periodistas avileños también reconocieron lagunas aún no resueltas en el trabajo de formación vocacional con jóvenes de preuniversitario para garantizar el ingreso a la carrera de periodismo, insuficiencias en la superación profesional así como el no aprovechamiento de cursos en la capital cubana por parte de quienes trabajan en los municipios del territorio.

El gremio también reconoció que es totalmente posible una mayor y más efectiva actividad en las redes sociales, sobre todo en el enfrentamiento a la labor —muy bien pagada por el enemigo— de quienes intentan denigrar, todo el tiempo, la obra de la Revolución cubana, tergiversar, confundir, subvertir.

Por ello, al resumir la jornada, Félix Duarte recalcó que:

Toca a la prensa guiar a sus periodistas jóvenes, actuar sin improvisación, hacer un periodismo de más calidad, no dejar acumular problemas, investigar más, usar mejor las redes sociales para decir la verdad de Cuba, profundizar en el compromiso de los cuadros dirigentes con su responsabilidad ante el pueblo y en el combate sin tregua contra lo mal hecho, el delito, la indisciplina y la corrupción.

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