Avanzan las reparaciones en los centrales avileños

Los trabajadores de los cuatro centrales azucareros  de la provincia de Ciego de Ávila están inmersos en las reparaciones de la industria, mientras los de la mecanización agrícola ajustan sus equipos con anticipación.

A pesar del período vacacional y de las altas temperaturas, los hombres y mujeres de este sector  llevan dos meses consecutivos laborando de lunes a domingo en el alistamiento de los ingenios, y otras fuerzas acondicionan los camiones, tractores, combinadas y demás medios de la parte agrícola.

Técnicos, aniristas y especialistas en el giro se encargan se reparar las fábricas Enrique Varona, Ecuador, Primero de Enero y Ciro Redondo, responsabilidad que también recae en los supervisores dedicados a controlar la eficiencia de los trabajos.

Los colectivos de los cuatro ingenios realizaron con adelanto la limpieza de todos los componentes fabriles, además de los techos y canales, acciones correspondientes a esa fase, entre tanto aprovecharán de agosto a octubre el máximo de cada jornada para acometer las primeras pruebas con carga en el mes de noviembre.

Pablo González Hevia, jefe de Plantas Industriales en Ciego de Ávila, precisó a la ACN que la correcta aplicación de la Norma Técnica 52 del Grupo Azucarero Azcuba marca la pauta de las posteriores reparaciones generales.

“De ahí la importancia —afirmó— de hacer buenos diagnósticos que permitan conocer lo que hay que corregir o arreglar, algo vital para cumplir y garantizar la eficiencia que se nos está pidiendo.”

El ingeniero Vidal Martín Sarduy, director del central  Ciro Redondo, afirmó que habrá un mejoramiento tecnológico en esa fábrica con el montaje de un tándem para  elevar a unas ocho mil toneladas la molida de la gramínea diariamente, cifra muy por encima de otras campañas.

Aledaña al Ciro Redondo se construye la primera bioeléctrica cubana bajo la modalidad de inversión extranjera en el centro del territorio avileño, diseñada para generar energía eléctrica con bagazo de caña de azúcar y marabú.

Allí se levanta una bioeléctrica valorada en 185 millones de dólares, con el proyecto Biopower en calidad de inversionista y contratista, y como ejecutor de la inversión funge el Instituto de Diseño y Estudio de Industria de Maquinaria (SIMEE), de la República Popular China, de alto prestigio en la fabricación de módulos energéticos.

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