Cadenas para dar vida

Las cifras sobre los diferentes tipos de contaminación ambiental o los perjuicios que los humanos ocasionamos a la naturaleza pueden parecernos frías e incluso ajenas. Por muy alarmantes que sean los datos, en muchas ocasiones vemos la solución de estos problemas a una escala global, gubernamental o institucional, pero muy pocas veces valoramos el aporte que, desde lo individual, podría aminorar dichos daños.

En materia de huella ecológica la incidencia de las grandes industrias es tan negativa como las acciones perjudiciales que de manera aislada realizamos los cerca de 7 mil millones de habitantes de la Tierra. Sentirnos un eslabón, que es parte de una cadena mucho más amplia, capaz de poner fin o salvar nuestra propia especie y el resto que convive en este planeta, sigue siendo el reto de cada 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente.

Para este año los análisis y reflexiones estarán dirigidos al impacto ambiental de los plásticos, pues su producción y uso excesivos laceran la vida silvestre y sus hábitats, así como a los humanos.

Los bajos costos y durabilidad de este material lo sitúan como uno de los más empleados por las personas, de ahí que constituyan, el 85 por ciento de la basura marina. Desdichadamente sus efectos no se limitan a los océanos: al descomponerse liberan metano, gas que contribuye al calentamiento global por lo que afecta a todos los seres vivos.

Cuando disminuir su uso es un imperativo, los países tercermundistas enfrentan el desafío de adquirir materiales biodegradables a precios en ocasiones elevados, y de trazar estrategias para promover las prácticas adecuadas de reciclaje que también requieren de una infraestructura costosa. En Ciego de Ávila, por ejemplo, existe una sola planta clasificadora de desechos sólidos, lo que atenta contra su procesamiento, un hecho que podría aminorarse de existir una adecuada cultura ambientalista de nuestros ciudadanos y si la clasificación de los residuos comenzara desde los hogares.

Experiencias compartidas por cadenas hoteleras como la española Iberostar insertan en la provincia las primeras prácticas para retirar de sus servicios los productos de plástico de un solo uso. Este conglomerado del turismo prevé la eliminación de un millón y medio de botellas de plástico con lo que se evitará la producción de 43 toneladas de basura plástica.

En las localidades avileñas también existe polución por otros desechos peligrosos para los cuales se realizan efectivas prácticas de manejo. Al cierre del pasado diciembre la Empresa Comercializadora de Combustibles recogió más de 168 toneladas de aceites usados  para ser empleado como combustible alternativo. En igual lapso la Empresa de Recuperación de Materias Primas recepcionó 248 y 414 toneladas de plomo en baterías y de chatarra electrónica respectivamente. La Delegación Territorial del CITMA autoriza las licencias ambientales emitidas a tales efectos según lo establece la Resolución 136 del 2009.

Arribar a este 5 de junio con planes ecologistas trazados no solo sobre el papel fue premisa para el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en Ciego de Ávila. Además de los desechos líquidos y sólidos, para este año sus trabajadores enfocan las faenas en el cumplimiento del Plan de Estado para el enfrentamiento al Cambio Climático Tarea Vida.

La decisión gubernamental de establecer estas acciones como prioridad para organismos e instituciones hace el llamado también de que no son solo ellos los encargados de promover los cambios que el planeta precisa. Sentirnos entonces, parte de la cadena que impulsará la vida es más que una decisión personal.

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