Cámara Baja de EE.UU. vota contra orden ejecutiva de Trump

Los demócratas valoran el sufragio de este martes como un referendo para proteger la separación de poderes y el derecho constitucional del Congreso al determinar los niveles de gastos federales.
Así lo confirmó la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, en una conferencia de prensa el viernes en Laredo, Texas, donde reiteró la necesidad de defender la carta magna.
Desde que Trump declaró la emergencia, la demócrata por California tildó de ilegal el acto del presidente, el cual ‘violenta nuestra Constitución y, por lo tanto, nuestra democracia’, subrayó.
La disposición se produjo después de que el Congreso rechazó la solicitud del mandatario de cinco mil 700 millones de dólares para la pared fronteriza en un enorme paquete presupuestario, que apenas asignó mil 375 mil millones para construir barreras en la línea divisoria.
Cuando rubricó la ley de gastos ‘solo de mala gana’ -como reseñó The Hill-, el jefe de la Casa Blanca impidió un segundo cierre del gobierno federal que en nada favorecería a él y a los republicanos, cuya imagen se vio afectada con una paralización de la administración durante 35 días en diciembre y enero.
El proyecto que se someterá a sufragio lo introdujo el representante Joaquín Castro, demócrata de Texas, y en su camino a la Cámara recibió el espaldarazo de al menos 225 legisladores.
La víspera, más de 25 excongresistas republicanos y alrededor de 60 exaltos funcionarios de seguridad nacional, entre ellos la exsecretaria de Estado Madeleine Albright, el exdirector de Inteligencia Nacional James Clapper y el exsecretario de Defensa Chuck Hagel, apelaron al Legislativo para que detenga la orden presidencial.
En una carta de 13 páginas los exempleados argumentaron que no importa cuán fuertes sean las preferencias políticas ni las lealtades a los presidentes o los líderes de los partidos, lo importante es ‘actuar dentro de los límites de la Constitución’.
También la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) exhortó ayer a los miembros de la Cámara de Representantes -controlada por los demócratas- a que apoyen el proyecto que frenaría la acción ejecutiva.
Si la resolución pasara en el Senado (con mayoría republicana) y llegara a la Oficina Oval, Trump ya anticipó que la vetaría.
