Celebración por el día de la libertad

La fecha del 10 de Octubre constituye una de las más trascendentales de la Patria, pues hace 150 años atrás, en el batey del ingenio azucarero La Demajagua, inició las luchas por la independencia de Cuba porque, como expresara Fidel: «En Cuba solo ha habido una Revolución: la que inició Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que hoy nuestro pueblo lleva adelante».
De allí que El Padre de la Patria es ejemplo a seguir por cubanos de aquella época y de la nuestra. Simboliza la dignidad y la rebeldía de un pueblo que comenzaba a nacer en la historia. Diez días más tarde, en medio de la alegría por la primera victoria, en la heroica ciudad de Bayamo, nacía el himno guerrero de la Patria: y es por ello que la cultura cubana está aparejada a su historia.
A partir de 1917 en el municipio Venezuela en la central provincia de Ciego de Ávila, comenzó a celebrarse esta fecha. Con el toque de la diana mambisa a las 6 de la mañana, el izaje de la enseña nacional bajo los acordes del himno de la Patria y la escenificación de un combate de la caballería mambisa, se inicia la jornada que se extiende durante todo el día con juegos tradicionales, rodeo, matiné infantil y la actuación en el barrio la Julia del grupo folklórico Okay, representativo de la cultura haitiana de mucho arraigo en el sureño territorio.
La iniciativa, tomó auge hasta convertirse en un sello distintivo de la comunidad, en acervo cultural, con rasgos de identidad propia y de cubanía, es decir, en una fiesta que el pueblo se da, asimismo. Pero lamentablemente en los años dictadura batistiana dejaron de realizarse esas actividades. No fue hasta que el Gobierno Revolucionario orientara iniciar el proceso de estudio y rescate de las tradiciones del país mediante el Atlas Popular de la Cultura Cubana, que tuvo en ese municipio como paladín al historiador y compositor musical José Manuel García, conocido como «El Chino», hijo humilde del pueblo, quien ostenta la Distinción por la Cultura Nacional, que volviera a redimirse las fiestas y los juegos en tan señalada fecha.
En formidable haz de cubanía se entremezclan allí los valores más auténticos de la originalidad del Caribe que nos une, aportado por la cultura haitiana. Esta singularidad de arraigo comunitario surge del pueblo y va a hacía él, por eso cada celebración se convierte en muestra de fervor patrio, en amor, respeto y disciplina hacia nosotros mismos, hacia la rica y hermosa historia que nos enorgullece como cubanos.
Mariesly Wong Morales y José Martin Suárez
