Celebran niños avileños su día

Describir con palabras la alegría que puede sentir un niño cuando baila, mira un muñecón, un payaso, disfruta de algún comestible o un juego, es prácticamente una quimera. Basta con mirarles las caritas para saber, a ciencia cierta, si lo que sus pupilas absorben en realidad es de su gusto y si todo lo que se hace por ellos es suficiente.

¿Pero existe lo “suficiente” para esos seres que merecen todo el amor del mundo? Al menos el intento es loable, y ello pudo apreciarse en las principales arterias de Ciego de Ávila, donde se dispuso empeño, acompañado de acciones, para que los más pequeños pudieran disfrutar de una jornada feliz.

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