Ciego de Ávila, la batalla que no se puede perder (+Fotos)

La indisciplina de unos, el exceso de confianza y la actitud permisiva de algunos que debían exigir ha ubicado a Ciego de Ávila en la situación más complicada de una provincia en Cuba desde que se registró el primer caso de COVID-19, en marzo de este año.

Después de 92 días sin ningún paciente positivo al SARS-CoV-2 y con el territorio transitando por la tercera fase de la recuperación, el panorama se presentaba alentador y muchos, además de retomar sus funciones habituales, también aprovecharon para disfrutar el verano, mitigar el calor en un río, ir al campismo o reunirse con familia y amigos.

A pesar de las indicaciones, que nunca levantaron las medidas higiénicas como el lavado de las manos y uso del nasobuco, y la necesidad de no moverse a otras ciudades, algunos aprovecharon para darse una escapada a La Habana, todavía con presencia de casos positivos, bajo justificaciones laborales o familiares.

El primer paciente positivo, descubierto por azar mediante una pesquisa activa en el municipio de Venezuela, el 25 de agosto, encendió la alarma de un posible rebrote y puso a las autoridades de salud a desenmarañar una cadena de transmisión que cada día aporta nuevos eslabones.

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Un viajero contagiado y asintomático sin ser detectado, se ha combinado con factores diversos como el exceso de personas en las calles, el incumplimiento de las medidas de protección, los que se trasladan mediante los puntos de embarque y la botella de un municipio a otro y la coincidencia de algunos en el hospital provincial.

Lo demás no ha sido cocer y cantar, por el contrario, una escalada de casos positivos a la COVID-19 que ya supera el centenar de enfermos y varios fallecidos, para un agresivo rebrote, devuelve al municipio capital a la fase de transmisión autóctona y al resto de las nueve localidad a la fase uno de recuperación.

Una ciudad en cuarentena, 18 controles de foco, tres eventos de transmisión, procesos de contagios en los dos hospitales ubicados en Ciego de Ávila y Morón, y augurios de nuevos casos en las próximas jornadas, en correspondencia con la cantidad de sospechosos y contactos dejan ver un panorama complejo y poco esperanzador.

Hoy esta región acumula más de 200 avileños contagiados y siete muertos desde el inicio de la pandemia y la tasa de incidencia más alta del país de 27.68 por cada 100 000 habitantes.

Sin embargo, el momento no es de lamentaciones, ni de encontrar culpables, se trata ahora de cumplir estrictamente las orientaciones del Consejo de Defensa y de las autoridades de salud, ser disciplinados y responsables para no seguir propagando la enfermedad.

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Los avileños pueden, deben y tienen que ganar esta batalla por ellos mismos, por la familia, por los vecinos , por los compañeros de trabajo y también por el país.

Muchas cosas dependen de Ciego de Ávila, como su aporte en la producción de alimentos, tan imprescindible para otros territorios y el turismo, con sus instalaciones certificadas en los cayos, pero necesitadas de sus trabajadores con óptimo estado de salud.

El presidente del Consejo de Defensa Provincial, Carlos Luís Garrido Pérez, expresó en una comparecencia en la radio y televisión local que a la provincia le urge detener la transmisión de la COVID -19 para alcanzar la estabilidad epidemiológica y acometer los encargos estatales, fundamentalmente las actividades productivas.

Por eso el pesimismo y el pánico no pueden encontrar espacio: Hay una Revolución que no deja a nadie abandonado a su suerte, un sistema de salud que a pesar del crudo y genocida bloqueo imperialista, se agiganta como ejemplo mundial de enfrentamiento a la pandemia.

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En medio de la situación económica más adversa, se incrementan las capacidades en nuevos centros de aislamiento y continúa el acondicionamiento de un laboratorio de biología molecular en Morón, que ampliará las posibilidades de análisis para detectar casos positivos, totalmente gratuitos.

Con la fe en la victoria inculcada por Fidel, sólo queda trabajar, con responsabilidad y autoprotección y hacer lo que corresponda a cada uno, porque esta batalla por la vida no se puede perder.

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