Ciego de Ávila protege sus ecosistemas montañosos

Desde el dos de junio de 1987 Cuba lleva adelante el Plan Turquino, con el propósito de lograr un desarrollo integral y sostenible de las zonas montañosas y de difícil acceso del país.
Este programa busca conjugar armónicamente los requerimientos productivos con el progreso social, la conservación de la naturaleza y el fortalecimiento de la defensa nacional.
Ciego de Ávila está insertada en el Plan Turquino Bamburanao, creado en 2004, el cual abarca la totalidad del municipio dlorencia una parte del de Chambas, además, a varias localidades de las provincias de Sancti Spíritus y Villa Clara.
Las elevaciones de Ciego de Ávila están incluidas también en el proyecto internacional Un enfoque paisajístico para conservar ecosistemas montañosos amenazados (Conectando Paisaje).
A través de estos dos programas existe un trabajo de educación ambiental con las escuelas rurales y habitantes para fomentar en el montañés una cultura en el cuidado del entorno, de donde obtiene su sustento en la producción forestal, agropecuaria y de prestación de servicios.
Para mantener la vitalidad de unos de los paisajes más lindos en el territorio avileño, se capacita a productores a partir de las necesidades de conocimiento relacionadas con estrategias fitosanitarias y de fertilización, aplicación de medios biológicos, alternativas para el control de plagas, así como también en el uso de medidas de mejoramiento y conservación de los suelos.
Las sedes universitarias, las empresas Cubatabaco, Forestal y Recursos Hidráulicos, Servicio Estatal Forestal, el departamento provincial de Suelos, el Cuerpo de Guardabosques y la Asociación Cubana de Trabajadores Agrícolas y Forestales (ACTAF) son los encargados de instruir a los campesinos en esos y otros temas de interés.
Se trabaja con criadores porcinos para enseñarles a obtener producciones más limpias a partir del uso de los residuales de esos animales, no solo en la construcción de biodigestores para emplear el gas en la cocción de alimentos y obtención de energía, sino también para utilizar el lodo final como fertilizante en los sembrados.
Con esta labor se atenúa la contaminación que provocan al medio ambiente las excretas de los cerdos, garantiza la protección del agua y los suelos y recupera el patrimonio forestal, que sirve de abrigo y protección a la rica fauna existente en el Bamburanao.
Labores de reforestación para mantener la biodiversidad y vitalidad en esos sitios y talleres de prevención de incendios forestales forman parte, también, de las acciones que se realizan.
Con el apoyo de los profesionales del Centro de Investigaciones de Bioalimentos (CIBA), localizado en el municipio de Morón, se imparten talleres de buenas prácticas agrícolas y ganaderas para cuidar el entorno, cada vez más afectado por el impacto del cambio climático.
Existe un estudio del ecosistema de Boquerones, Reserva de la Biosfera, que les sirve a los decisores para determinar el uso del agua y apoyar el trabajo de educación ambiental encaminado al mejoramiento de los suelos y a la reforestación.
Según bibliografía consultada, se calcula que la décima parte de la humanidad recibe su sustento directamente de las montañas y que uno de cada dos habitantes del planeta sacia su sed con agua originada de esas elevaciones.
De ahí el interés por cuidarlas y mantenerlas tan vivas, pues ellas son importantes no sólo para quienes las habitan, sino también para millones de personas que viven en tierras bajas.

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