Clotilde una mujer excepcional
La patria concibió a otra mujer excepcional: Clotilde Agüero Cepeda quien nació en Caibarién en 1872. Hija de un zapatero, patriota que tuvo que emigrar a Veracruz, México. Contaba Clotilde con apenas un año de edad cuando abandonó Cuba.
En el exilio se convirtió en maestra y bordaba. En una de las visitas de José Martí a Veracruz, llegó y sostuvo un ameno dialogo con la joven a quien le pidió bordara 50 escarapelas y una gran bandera cubana. Del encargo no pudo cumplir con la confección de la bandera al no tener condiciones para ello.
Un año más tarde al enterarse de la caída en combate de Martí, se las ingenió y confeccionó el estandarte que fue enviado a Cuba mediante el Club Máximo Gómez y entregado al Generalísimo. Esa fue la bandera que el insigne dominicano portó en su Estado Mayor durante la Invasión a Occidente.
Al cesar la guerra, Clotilde regresó a su amada Patria. Deambuló por diversas ciudades y pueblos, hasta que se asentó definitivamente en Ciego de Ávila, donde ejerció de forma admirable el magisterio, en el cual tuvo como base pedagógica el ideario martiano.
Murió en 1947 rodeada de la admiración y el respeto del pueblo avileño. Gracias a la presión popular de amigos, los hijos del Generalísimo y otras destacadas personalidades, fue condecorada con la Orden Carlos Manuel de Céspedes.
