Cobertura docente… pasos de Pulgarcito

Directivos aseguran que, pese a las 903 necesidades, ninguna aula quedará desprovista de maestros el próximo curso escolar
Directivos aseguran que, pese a las 903 necesidades, ninguna aula quedará desprovista de maestros el próximo curso escolar

El presente curso escolar casi termina y la cobertura docente en Ciego de Ávila es un problema que camina en la provincia a pasos de Pulgarcito. Desde hace más de una década el territorio está marcado por la falta de maestros y, aunque aquí no andan de brazos cruzados, esa será una realidad a enfrentar en el período lectivo 2017-2018.

El problema mantiene en vilo a directivos del sector y a las autoridades políticas y gubernamentales avileñas que en plenos y asambleas instan a buscar alternativas, analizan estadísticas y evalúan minuciosamente cada caso, buscando respuestas a la pregunta de por qué no están frente a las aulas los educadores necesarios o por qué se marcharon.

Y no es para menos. Según datos ofrecidos por la máster Bárbara Rodríguez Milián, directora provincial de Educación, de las 6 151 plazas de docentes aprobadas en el territorio, permanecen cubiertas 5 248, el 89,17% de las necesidades. La cuenta revela un déficit de 903 profesionales, y ya el curso anda en su recta final, así que el trabajo no fue del todo eficiente para completar los docentes y, mucho menos, para evitar el éxodo.

Los municipios más afectados son Ciego de Ávila, Ciro Redondo, Morón y Baraguá, y las educaciones de más incidencia la Enseñanza Técnica y Profesional, preuniversitaria, secundaria básica y la preescolar, realidad que obliga al desvelo.

No obstante, según Rodríguez Milián, en el próximo período lectivo ninguna aula quedará al pairo en cuanto a la presencia de maestros, aunque está convencida de que la calidad del proceso docente educativo no será la misma a si las plantillas estuvieran completas.

Como en años anteriores, deberán recurrir a los contratos por horas (597), al contingente universitario Conrado Benítez —comenzó el presente curso escolar con 72 estudiantes y quedan solo 32—, a los integrantes de los consejos de dirección (48) y a los 180 maestros que han incrementado su carga docente.

El doctor Rolando Forneiro Rodríguez, viceministro de educación, en el reciente seminario de preparación del próximo curso escolar, admitió que Ciego de Ávila es una de las provincias que más problemas presente con la cobertura docente. «Hay tres factores importantes a tener en cuenta en lo referente a este problema: la atención al personal docente en ejercicio, elevar el ingreso a las carreras pedagógicas y evitar el éxodo, aunque es justo reconocer que el territorio ha avanzado respecto a etapas anteriores».

Y para ello existe en la provincia un Programa de Atención Integral al Sistema Educacional que persigue mejorar la atención al maestro y enaltecer moral y materialmente a quienes se desempeñan en esa profesión.

Al menos así lo refleja un informe relacionado con la Atención y estimulación al personal docente, aprobado por la Asamblea Provincial del Poder Popular en octubre del 2016. Como dato más relevante revela que en menos de un año fueron beneficiados 5427 docentes que estaban frente a las aulas.

La entrega de viviendas en propiedad, la rehabilitación de casas, la aprobación de subsidios, solares, créditos bancarios, de teléfonos;  erradicación de pisos de tierra, venta de cocinas de inducción, almuerzo para muchos maestros rurales,  el acceso a Internet,  entre otras, son algunas de las acciones emprendidas.

Sin embargo, ¿por qué se van?, es la pregunta obligada, más si se sabe que los de ese sector no son los peores remunerados en el territorio, incluso, se encuentran entre quienes más alto salario reciben entre los de la rama presupuestadas y hasta pueden emular con la empresarial en algunos casos.

En cuanto al salario, Rodríguez Milián explicó que un maestro recién graduado de nivel Superior devenga 555.00 pesos y se le añaden pagos adicionales en dependencia de la enseñanza donde se desempeñe, además de que a partir del cuarto mes se le agregan 50.00 pesos por concepto de evaluación y, transcurridos dos años, se les comienza a pagar antigüedad.

En su opinión, el factor salario no es el de mayor incidencia en el éxodo, como tampoco lo es el hecho de la «emigración» hacia el sector turístico. El problema es más complejo y va desde el escaso apoyo familiar en muchos de los casos, la sobrecarga de docencia, el incumplimiento por parte de los Consejos de Dirección en algunos centros de las flexibilidades aprobadas para el horario de los profesores y su preparación personal, hasta el deficiente tratamiento metodológico que reciben en los centros donde laboran, aspectos con los cuales coincidieron varios educadores interpelados por este diario.

Todo ello incidió en que el aprovechamiento óptimo de la fuerza docente fuera evaluado de mal, según el informe puesto a consideración de los asistentes al seminario provincial de preparación del próximo curso escolar.

Las cifras reflejan una mejoría para encarar el período 2017-2018: el 85 % de los estudiantes de noveno grado que ingresarán en las escuelas pedagógicas optaron por esa modalidad en primera opción y en los últimos cuatro cursos, el próximo será el de mayor ingreso (664 alumnos) a dichos centros educacionales. Quedará como tarea pendiente lograr una mayor retención de los estudiantes para que no abandonen las aulas y mejorar el proceso de formación vocacional y orientación profesional.

Si todo ello no resultara, la provincia está obligada a encontrar la solución para que el déficit de docentes no impacte contra la formación del hombre del futuro. Y si a Educación como sector le fuera imposible revertir el problema, habrá que recurrir a cuantos mecanismos aparezcan para detener el éxodo. No hay otra alternativa. A fin de cuentas, este es un problema que nos compete a todos porque, como dijera Martí, la escuela ha de equipar la mente para la faena de la vida.

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