Cocotigres dicen adiós

Poco más de dos meses sobrevivió la nueva especie del béisbol cubano, los llamados Cocotigres, líderes indiscutibles de la segunda fase de la Serie Nacional.

Quizás más que nunca los representantes de Matanzas salieron como favoritos para conquistar la corona, pero por séptimo año consecutivo cayeron en la pos-temporada.

Una deuda que aumenta con su afición y con los propios peloteros que no logran imponerse en los choques cruciales.

La prensa nacional esta vez tuvo como principal elemento para apostar por los rojos la profundidad de su pitcheo, superior en números al staff de los monarcas defensores, pero el terreno demostró otra cosa.

Miguel Lahera, por ejemplo, ni se pareció al cerrador que el pasado año le dio la corona a Granma. En tres salidas le marcaron carreras, no pudo contener a sus antiguos compañeros en la primera de ellas, en la segunda permitió una y en la más reciente resultó el perdedor.

Sin embrgo, a la hora de analizar lo sucedido en el play off semifinal todos coincidimos que la ofensiva fue la total responsable del revés yumurino.

Colectivamente promediaron para cerca de 200 de average, con actuaciones desastrosas de figuras claves como Yurisbel Gracial, considerado uno de los mejores jugadores del país.

Los Alazanes parecen decididos a retener el título. Sus lanzadores cumplieron y cuando alguno patinó a Carlos Martí no le tembló la mano. El bateo, sin estar a su altura, respondió en momentos claves. Geidy Soler, el menos virtuoso del line up, se vistió de héroe al anotar la del empate y empujar las dos del triunfo de la clasificación a la final.

La afición explotó de júbilo ante la presencia como emergente del líder en cuadrangulares de la campaña, Lázaro Cedeño, protagonista de la carrera que sirvió para igualar la pizarra con hit impulsor.

Cinco serpentineros fueron suficientes para acceder a la final. Lázaro Blanco, Alaín Sánchez, Ulfrido García, Yosver Zulueta y Raidel Martínez se repartieron los triunfos y salvamentos, con una eficiencia sin precedentes.

Lo cierto es que los Campeones están en la final por segundo año al hilo, sin el favoritismo de la prensa, pero convencidos que pueden galopar nuevamente en las praderas del béisbol cubano.

 

 

 

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