Colorisoñando en La Nenita

Si le preguntáramos a cada uno de los niños que habitan el asentamiento rural de La Nenita, en Chambas, cómo definirían el contacto que tuvieron con el colectivo del programa infantil Colorisoñando la esperanza, de la Televisión Avileña, lo más probable es que todos, en esencia, coincidan en catalogarlo como “maravilloso”.
No tengo que hacerles igual pregunta a Aymée, la directora de ese espacio; ni a la productora Ana Luisa, o al camarógrafo Armengol… para saber que la respuesta sería “idem”.
Lo sé porque lo vi en sus rostros. Y lo sé porque, de alguna manera, todos lo comentaron al final de una jornada que volvió a develar cuanta ternura llevan dentro no solo las niñas y niños de esos recónditos parajes, sino también padres, abuelos y habitantes en general.
Fue, como pretendo mostrar en esta apretada selección de imágenes, un momento exquisito para volver, décadas atrás, sobre nuestros pasos y terminar corriendo entre obstáculos, jugando bolas criollas, damas, parchís; saltando sobre el lomo del burro o participando en otros juegos tradicionales que sería una verdadera lástima ver sepultados por el olvido o por el aplastante peso de alternativas electrónicas de última generación, no siempre tan sanas y saludables para el desarrollo integral de nuestros hijos.
Y fue, sin que nadie se lo propusiera calculadamente, una evidencia más de cuán acertada estuvo la Televisión Cubana al insertar en su programación nacional esa modesta contribución del telecentro avileño que cada miércoles llega a todos los hogares cubanos, a partir de las 4:45 de la tarde.
Sin ánimo explícito o implícito de promoción, pero… no se lo pierda. La Nenita, allá desde el Plan Turquino Bamburanao, en geografía avileña, se le recomienda y sabe muy bien por qué.
