El compromiso permanente de ser fiel a la Revolución
La universidad es esa escuela de la que no quisiéramos salir jamás. Y es que allí nos sentimos protegidos y al mismo tiempo protagonistas reales de nuestro día a día. No escapamos al susto del primer encuentro con rostros disímiles que casi siempre nos presentan como “claustro de excelencia” y que con el paso del tiempo se convierten en familiares, al punto de llegar a creer que crecimos mirándolos y admirándolos.
Instante no menos impactante y significativo es ese que llega, cuando el primer mes del curso finaliza: el ingreso a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
Entonces, con el carné que da el crédito de ser miembro de la FEU, nos parece que arribamos a la mayoría de edad…como revolucionarios, aunque realmente, es ahí que se comienza a cursar esa profesión infinita.
Para los jóvenes cubanos la fecha seleccionada históricamente ha sido el 30 de septiembre. Recordar, con la incorporación masiva a las filas de la organización, a Rafael Trejo, líder estudiantil, asesinado por la dictadura de Gerardo Machado en 1930, es una forma también de ratificar la convicción tácita de que #TenemosMemoria y que no vamos a renunciar a la gloria legada por hombres y mujeres, que dieron su vida por la Cuba que hoy late.
La FEU estará cumpliendo 95 años de vida en diciembre, y no está físicamente Fidel para aprobar o sugerir, con su insustituible acierto, cómo hacer mejor las cosas. No obstante su presencia ideológica derrota cualquier estado de ánimo pesimista que intente ensombrecer lo grandioso de una generación, que es continuidad y que se sabe responsable del destino de un país. Una generación que sigue a Raúl, a los Comandantes de la Revolución, al Partido.
Por eso “militar” en el grupo de los jóvenes que hacen de su brigada el centro de debate más importante, que optimizan y distribuyen el tiempo para ser integrales, que no hay huracán que se les resista o que los amilane, que se saben también “gallos de pelea” para enfrentarse a los actos subversivos que no pasan de ser pantomimas con ganas de desestabilizar lo que está bien plantado en #Cuba, es andar tomados de la mano de Fidel, que se ratifica ahora más que nunca: Eterno, Joven y Rebelde. Fue en las aulas universitarias que se hizo revolucionario, según su propio testimonio. Otra razón para que esas aulas sigan siendo bastión inexpugnable del Socialismo cubano.
No pude evitar emocionarme cuando el presidente de la FEU de la Universidad de Ciego de Ávila “Máximo Gómez Báez”, me abordó para confirmarme el momento seleccionado y esperado por los nuevos ingresos, en medio de un franca recuperación por los estragos de un huracán que ya es historia. Me emocioné como profesora y también como madre. Me emocioné una vez más por Julio Antonio Mella y por Fidel. Los imagino más huracanes que cualquier evento meteorológico por mucha fase 5 que alcance. Los veo multiplicados, y no dejo de confiar en el futuro de mi Patria. ¡Bienvenidos a la FEU muchachas y muchachos!
