Correos de Cuba toca sus llagas en Ciego de Ávila

Tal y como anunciamos este 25 de abril, el sitio digital de la Televisión Avileña retoma el Taller nacional de operaciones del Grupo Empresarial Correos de Cuba para develar algunas de las aristas analizadas allí.

Una de las más importantes consideraciones la ofreció Roberto Valdés Antomez, director nacional de operaciones en el mencionado grupo, al afirmar que “entre usuarios de Correos, la principal queja o insatisfacción sigue siendo la demora en el servicio, sobre todo relacionado con los bultos postales, porque la correspondencia y otras actividades fluyen un poco mejor, de manera más ágil.”

Queda claro, sin embargo, que si bien en ello influyen dificultades con el transporte, equipos que acumulan muchos años de intensa explotación e insuficiencias con el combustible, algunas irregularidades están asociadas también, en buena medida, a escollos subjetivos: organización, dominio de funciones, control, exigencia.

Conocidas —y no ajenas al taller— son las insatisfacciones que aún persisten en torno al pago a jubilados, la lentitud que en algunos lugares signa a la transmisión de telegramas, la ausencia, a veces, de dinero para el cobro de giros, entre otras situaciones.

Por ello, la cita volvió a enfatizar las ventajas de potenciar las buenas prácticas de algunas provincias y la alternativa del servicio a domicilio, previo contrato de la persona con Correos, sobre la base de una tarifa mínima.

Durante el análisis trascendieron algunos de los pasos en aras de extender a Ciego de Ávila el giro internacional: único territorio que aún falta por incluir ese servicio.

Aun cuando, según declaraciones de Arelyn Rodríguez Yanes, especialista postal de la empresa avileña, no se reportan este año quejas por cambio de contenido o extravío de bultos, esa continúa siendo una dirección fundamental de trabajo aquí y en todo el país.

Procedentes del exterior, arriba a Cuba cada año aproximadamente medio millón de bultos y, de acuerdo con declaraciones del propio Roberto Valdés, se extravía solo el 0,002 por ciento, resultado que no satisface “porque un solo caso que ocurra es algo preocupante para nuestro grupo empresarial”.

El taller, en fin, tocó asuntos medulares. Lo importante, ahora, es que lo analizado y acordado no quede atrapado en el estrecho espacio del salón de reuniones del Hotel Ciego de Ávila, sede del encuentro, y que, por el contrario, aterrice cuanto antes y del modo más eficiente posible en cada uno de los correos diseminados por la geografía avileña (42) y de todo el país.

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