Crónica al Che
Cuando creces al abrigo de la planta que brota en cualquier parte, halla sol o sombra, te fortaleces, porque afirmas tus raíces de tal forma, que te haces indestructible.
Es entonces que adviertes la presencia que emerge del silencio, esplendor que encandila a los traidores, energía que nacida de la fe en el porvenir, en la justicia, debilita a los cobardes.
No lo vi, pero los hechos hablan por sí solos, porque nace cada octubre, no importan insultos, maldiciones, su extraordinaria presencia ennoblece el alma de los que como yo, lo vemos en todas partes, en el saludo de un pionero en la mañana, en el trabajo del obrero, en la labor intelectual, en la vida culta y sana.
Por qué será que tiene esa costumbre de seguir naciendo… Dijo el poeta, porque es viento, espuma, corazón de guerrillero que no para, porque supo prender en la conciencia para derrocar lo infame.
No importó mi inocencia de aquel tiempo, los hechos hablan por sí solos, está ahí porque no ha muerto…
