Cuando el río suena…

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Dicen un popular refrán que cuando el río suena, es porque piedras trae, por eso muchos este viernes esperan atentos que va a pasar con la política de Donald Trump hacia Cuba, pues según anuncian los medios de prensa internacionales, este día , el presidente norteamericano decidirá que hacer con el legado de Obama con la isla.

Un largo silencio mantuvo el líder de la Casa Blanca respecto a su posición con el gobierno y pueblo cubanos, desde que inició su mandato, sin embargo era lógico que se pronunciará al respecto, pues los primeros días pasaron inadvertidos respecto a su proyección sobre Cuba, ocupado en los conflictos con Rusia, las acusaciones del director del FBI, y otros escándalos, más ya llegó el momento de poner el ojo de mira en lo que durante cincuenta años caracterizó a los gobiernos de turno.

Por estos días el punto de mira de las relaciones Cuba Estados Unidos especula sobre el retroceso de la política entre ambos estados luego de iniciar un proceso de normalización de las relaciones diplomáticas, en diciembre de 2014.

Otra vez se ponen en juego las negociaciones, se incrementan los debates o discrepancias entre los que se oponen a la cercanía entre ambas naciones, los que apostan por un recrudecimiento de las categorías de viajes, intercambios comerciales y los que desean mantener la política actual, que permitió un incremento de las visitas de estadounidenses y el desarrollo de decenas de proyectos bilaterales.

Ante la inminencia del anuncio, el Nuevo Gerald publicó, declaraciones de una vocera de la Casa Blanca quien recalcó que Trump, aún no había visto las recomendaciones finales sobre la política y no había tomado una decisión al respecto. Pero lo cierto es que algo sucederá.

Cualesquiera que sean las nuevas medidas o los cambios puntuales en la revisión de los acuerdos entre Washington y La Habana, nada indica la renuncia de la hostilidad a la Mayor de las Antillas, pues si en la etapa final de su mandato Obama implemento algunos decretos que solo flexibilizaron cinco décadas de ruptura, Trump tiene el poder para deshacerlos y de igual modo cumplir con la promesa de quienes le ofrecieron su voto, además de y continuar con el bloqueo económico que Barack Obama y el Congreso le legaron.

Hasta ahora nada se sabe de lo que ciertamente el presidente norteamericano puede tener reservado para el viernes, pero ante los ruidos del río Cuba solo ratifica su voluntad de mantener una relación con Estados Unidos dentro de los mismos principios de soberanía y respeto a las diferencias.

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