Cuando el guajiro se planta…

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Cuando el guajiro se planta, de verdad, no hay quién, ni qué, lo venza: sequía, exceso de humedad, viento, escasez de recursos… El azote del huracán Irma ha vuelto a poner de manifiesto esa gran verdad en torno al campesino cubano.

Ahí están los de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) José Martí, en áreas de la empresa agroindustrial Ceballos, en Ciego de Ávila, adelantando a todo tren, por un lado, la siembra de cultivos de ciclo corto (para cosechar alimentos en el menor tiempo posible) y, a la vez, dando muestras de una sensibilidad humana que corre en vena desde hace siglos.

Me refiero a algo que ya nuestro sitio adelantó: la producción de pulpa de mango, puré de tomate y ajiaco, para beneficio directo de familias que residen en las zonas más perjudicadas por el meteoro.

Sucede que tal iniciativa no es, en esencia, el formal aporte que puede realizar cierta unidad, empresa o estructura productiva. No.

Cuando directivos y miembros de la cooperativa le dijeron a Félix Duarte Ortega, Presidente del Consejo de Defensa Provincial, que querían aportar pulpa de mango y puré de tomate (elaborado en la minindustria La Julia), así como ajiaco (en La Trocha), para los damnificados, predominaban más los valores que el componente estrictamente productivo, comercial o económico.

Tan así es, que la CCS no obtiene ganancias en ese proceso que corre a cuenta de ella, “desde la mata a la lata” o lo que es igual, desde el aseguramiento de la materia prima y elaboración del producto hasta su comercialización, incluyendo todos los gastos de transporte y combustible.

Gracias a ello los más necesitados pueden adquirir a seis y siete pesos, respectivamente, botellas de pulpa de mango y de puré de tomate que, de otro modo, tendrían un precio superior.

Socios y campesinos han reiterado, incluso disposición de ayudar a sufragarles gastos para la venta de materiales de construcción a las familias con menos ingresos entre las más afectadas por el paso de Irma.

Podría mencionar varios gestos más salidos de pleno surco, pero no lo considero imprescindible, sobre todo para quienes sabemos, como dije al inicio, de lo que es capaz el guajiro cubano cuando de verdad “se planta”.

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