Cuba: receptor de la solidaridad que ha generado

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Agradecidos, los cubanos seguimos siendo testigos de las numerosas muestras de solidaridad hacia nuestro país, desde distintas partes del mundo, tras el azote del huracán Irma.

Tal y como informó la Agencia Cubana de Noticias, reproducido por Televisión Avileña y por numerosos medios de prensa, “el Banco Financiero Internacional ha habilitado una cuenta para que aquellos que deseen apoyar el proceso de recuperación de la Isla puedan hacerlo”.

Se trata de la cuenta bancaria con el título HURACAN-DONACIONES, Nro. 0300000004978829 de la sucursal del Banco Financiero Internacional que tiene su sede en la Calle 18 entre 1ra y 3ra, municipio Playa, La Habana, Cuba.

Despachos de prensa han informado también acerca de otros espacios abiertos a solidario depósito en suelo español y en diversas regiones del mundo.

Nada de ello es casual. Movimientos de solidaridad, instituciones, organismos y personalidades de otras latitudes están haciendo con Cuba lo mismo que la Mayor de las Antillas ha hecho con varios países del orbe frente al azote de huracanes, tsunamis, terremotos y otras catástrofes naturales.

No por casualidad, tal y como informó Granma, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha lanzado una operación de 5,7 millones de dólares, para complementar necesidades alimentarias de unas 664 000 personas en las zonas afectadas por el evento meteorológico.

Así lo dio a conocer hace apenas unas horas David Beasley,  director Ejecutivo del PMA, luego de reunirse con el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel y con otras autoridades del gobierno.

Tampoco es fortuito que la Corporación de Comercio e Inversiones Thai Binh entregara rápidamente ayuda material por valor de 150 000 dólares a la embajada de Cuba en Vietnam o que una embarcación con cinco contenedores llenos de arroz, aceite y otros alimentos partiera el jueves desde Colon Container Terminal, en la zona atlántica de Panamá, rumbo al Puerto de Mariel, en el contexto de una ayuda que también adelantó, por aire, artículos de higiene, sábanas y alimentos.

La solidaridad, en fin, sigue emergiendo. La Sociedad Sudafricana de Amigos de Cuba, por ejemplo, anunció la creación de un fondo de ayuda post-desastre, mientras un buque de la Armada de la República Dominicana partió hacia la Habana con planchas de zinc, puertas de metal, colchones y otras mercancías.

Como en ocasiones anteriores, esa contribución puede ser más o menos significativa en el orden cuantitativo, material o financiero. Lo más importante, en cambio, no es eso. Es también el gesto, la voluntad de cooperar y de tender la mano amiga, hermana, en un momento como este.

Y, por supuesto, es vital hacer todo lo humanamente posible con nuestros propios brazos y recursos. Ser verdaderamente óptimos en el empleo de cada centavo, para corresponder con seriedad esa ayuda exterior y para superar cuanto antes los enormes perjuicios que dejó a su paso el inclemente huracán.

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