Cubanos echan mano al menú tradicional para fin de año

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Por estos días se escucha a amigos y vecinos hablando de lo que pondrán en la mesa para despedir el año, y se aprestan a echar mano a la yuca que ofertan en los agromercados, al frijol negro para hacer congrí o para darle ese punto que los deja “dormidos” y listos para acompañar con arroz blanco y unas buenas lascas de cerdo y ensalada de lechuga y tomate.

Quienes son más hacendosos revitalizan la receta de buñuelos en almíbar que les legó la abuela o el dulce de naranja o toronja, tan usual en estas fechas, porque ya sea por hábito familiar, por tradición de siglos que nunca llegó a languidecer o por ese espíritu fiestero que caracteriza a los nacidos en esta Isla y los hace sobreponerse a dificultades, lo cierto es que en cada hogar se despide el año con una comida diferente a la cotidiana.

Sí, porque en la mesa del cubano, en correspondencia con sus posibilidades, se pone la cena del 31 de diciembre con productos tradicionales que integran el menú criollo, adquiridos en los últimos días para departir con familiares y amigos.

Cuando casi los 365 días del 2017 han transcurrido, vale la pena preguntarnos cuáles serán los deseos personales que nos plantearemos para el 2018.

Lo principal es que, afianzados en nuestra autoestima, aspiremos a nuevos propósitos, a metas superiores que nos conduzcan a esforzarnos más, a luchar por llegar a lo que tanto deseamos.

La pizca de optimismo debe ser como el granito de pimienta que dé razón a nuestra vida en el nuevo año.
Entre los propósitos para el año por llegar no deben faltar desde el más pequeño deseo, que abarque algo espiritual, hasta aquel que implique mucha dedicación, por ejemplo en la esfera investigativa, intelectual o de la producción y los servicios.

Es muy socorrida la frase de Año nuevo, vida nueva, en su más amplia acepción. Esta máxima puede incluir desde la renovación de la pareja, el cambio para un trabajo con mejores dividendos, la conclusión de la preparación profesional o de la vida laboral activa, la adquisición de un artículo para el hogar o hasta una permuta.

El nuevo año casi abre sus puertas, comienza una nueva etapa con sus días, infinidad de horas, minutos y segundos que podremos aprovechar o desperdiciar.

Por eso vale recordar que el tiempo marchará inexorablemente y de tu optimismo, perseverancia y laboriosidad dependerá en mucho lo que el 2018 pueda depararte.

Cuentan los de más experiencia que el primer día del año marca el camino de los restantes 364. Debemos cuidar de los detalles en el vestir, a la hora de servir la mesa, con mantel, cubiertos, velas, flores, en fin, con lo que nos haga sentir más a gusto y con ese toque estético tan necesario.

El 31 de diciembre no solo representa una jornada para expresar o pensar en los deseos para la nueva etapa, es válido también para manifestar solidaridad, respeto, afecto hacia los demás, porque así nos sentiremos mejores personas.

(Por María Elena Balán Sainz, ACN)

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