De panes y (re)vendedores

Cada vez que hay colas en la panadería ahí están, es lógico. Hablan entre ellos, a la espera de que salga el «pan nuestro de cada día», el necesario. Incluso, por la noche, siguen estando allí los panaderos, como les llama la población. No ven el noticiero nacional de la televisión; tampoco la novela. A esa hora ya duermen para estar listos en la madrugada inmediata.

Las cajas donde envasan el pan lo mismo pueden estar “reforzadas” con precinta Dujo que con cualquier otra que las haga más duradera, porque el oficio de vender pan, los panaderos ambulantes, requiere que el envase siempre esté listo. Lo que no había existido antes son los precios “topados contra el cielo”, que pusieron los propios (re)vendedores. Un día a algunos de ellos se les ocurrió aumentarlo y como por arte de magia, sin pundonor, los demás lo hicieron. La Televisión Avileña les deja algunas imágenes de apenas una hora de cola en una panadería.

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