En defensa del cocodrilo americano

Un criadero en cautiverio del cocodrilo americano entre Morón y Bolivia, en Ciego de Ávila, es de los lugares que más visitan turistas extranjeros por las condiciones naturales del lugar, donde existen más de 800 ejemplares en las 65 hectáreas de la zona, además de jicoteas y otros anfibios.

Pertenece a la Empresa Nacional de Protección y Conservación de la Flora y la Fauna, en el Gran Humedal del Norte del territorio, donde el esfuerzo se dirige a proteger la naturaleza.

La especie pasó de la categoría de peligro de extinción a vulnerable a finales de los años 80,  debido al accionar
conservacionista en algunas regiones latinoamericanas, entre ellas Cuba.

El centro se denomina Zoo Criadero de Cocodrilo, está ubicado en el municipio de Morón y los cuidadores combinan sus tareas con la explotación turística del destino Jardines del Rey, al norte de la provincia. La iniciativa comenzó a principios de la pasada década, pero no tuvieron éxito porque los machos no poseían la talla adecuada.

Sin embargo, posteriormente adquirieron una incubadora y más machos con el tamaño y peso adecuados, y a partir de 2008  empezó a progresar la crianza, razón por la cual sus trabadores y técnicos se sienten estimulados.

Otros centros similares de la especie existen en  Ciénaga de Zapata, Manzanillo, Camagüey, Pinar del Río, Isla de la Juventud y Granma, donde también sus trabajadores protegen esos animales.

El cocodrilo americano vive en el sur de la Florida, islas del Caribe, golfo de México, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia y Venezuela, pero la caza implacable para obtener su piel ha reducido el crecimiento en algunas regiones, según expertos.

Se alimenta de toda clase de vertebrados, la reproducción es estacional; y tras el apareamiento cada hembra suele poner decenas de huevos que cuida hasta que estos eclosionan para después desenterrar a los pequeños y conducirlos al agua.

LAGUNA LA REDONDA TAMBIÉN  SE RESGUARDA

A ocho kilómetros de la ciudad de Morón radica la laguna La Redonda,  de unos cinco kilómetros cuadrados de superficie, con la presencia de las poblaciones de truchas más abundantes de Cuba, donde radica la sede de un Centro Internacional de Pesca.

En agosto de 2012 el sitio fue seleccionado por el grupo de trabajo del Proyecto de Sostenibilidad que se desarrolla en el archipiélago Sabana-Camagüey, auspiciado por el Fondo Mundial del Medio Ambiente y Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo como producto guía del fortalecimiento del turismo de naturaleza sostenible en la región.

La laguna tiene mayoritariamente como vegetación los manglares y diversos canales que la alimentan, y destaca también el embalse La Leche, cercana a la Ciudad del Gallo.

Es extremadamente rica en peces, con róbalos de hasta siete kilogramos de peso, mientras en sus profundidades existe una gran fauna integrada por lisas blancas, manatíes, jicoteas, cocodrilos, anguilas, cuberas y biajacas criollas, especies que, según los arqueólogos, sirvieron de alimentación a los pobladores aborígenes.

Es un complejo turístico donde se brindan servicios de alquiler de motos acuáticas, paseos en lanchas, tour ecológico, canales para la contemplación de atractivos naturales con alto grado de conservación, y ejemplares de la flora y la fauna, tanto endémica como migratoria.

Según expertos, cualquier líquido que dañe la calidad del agua causa contaminación, como por ejemplo los desechos de la agricultura, de las industrias y los rellenos de la tierra, mientras las aguas negras y los fertilizantes sirven como nutrientes en los diversos ecosistemas; sin embargo, solo se aprovecha una pequeña parte.

Julio Juan Leandro

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