Dispone Ciego de Ávila de más áreas para la siembra de frutales

La provincia de Ciego de Ávila comenzó un programa de siembra de frutas tropicales para lo cual dispone de tierras suficientes con el objetivo de llegar en 2020 a 17 mil hectáreas.

Actualmente el territorio avileño cuenta con más de nueve mil hectáreas para enfrentar ese proyecto, enfilado  a la alimentación del pueblo, ofrecer aportes a la economía nacional con el aseguramiento necesario y fortalecer también la agroecología en ese importante movimiento productivo.

Tales propósitos se enmarcan en un ambicioso plan para rescatar suelos pardo-rojos del centro y sur avileños, donde existen importantes plantaciones de mango, fruta bomba, guayaba, piña, naranja, aguacate, coco y cítricos, aunque el huracán Irma devastó varias  fincas y tumbó miles de frutos.

El ingeniero Orlando Pérez Pedreira, delegado territorial de la Agricultura, informó a la ACN que simultáneamente con el trabajo de recuperación en esos cultivos por las afectaciones del pasado meteoro, se hace énfasis igualmente en la siembra de anón, guanábana, níspero, ciruela y otras.

Cooperativas de producción agropecuaria y de crédito y servicios están incorporadas al movimiento frutícola con el apoyo de la Empresa Agroindustrial Ceballos, la cual contribuye con sus viveros tecnificados y la obtención de yemas certificadas de cítricos en la renovación periódica de los plantíos.

Hanoi Sánchez Medina, presidente de la Asociación Nacional de la ANAP en Ciego de Ávila, expresó que al menos una veintena de colectivos de “anapistas” desarrollan el fomento de esa labranza con la aplicación de la ciencia, los biofertilizantes y la producción orgánica, sin descuidar las otras cosechas.

En los últimos tres años la provincia acopió más de 150 mil toneladas de frutas, cifra por encima de lo previsto pero por debajo de la demanda, en tanto los campesinos aportaron alrededor del 60 por ciento del total cosechado.

Sánchez Medina precisó asimismo que son muchos los cooperativistas interesados en el cultivo de la piña, atendiendo a las pequeñas industrias instaladas en varios municipios y el combinado fabril ubicado en el pueblo de Ceballos.

La agricultura urbana, suburbana y familiar también se encuentra incorporada a este movimiento a través de un programa para obtención de anonáceas y otros alimentos similares.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *