Dos héroes unidos por la historia

Quiso la vida que el 14 de junio, aunque en épocas diferentes, nacieran dos grandes figuras de la historia de América. Antonio Maceo Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, ambos paradigmas de coraje y patriotismo.

De Maceo, los cubanos heredamos el ímpetu ante las adversidades y la lucha por las causas justas, como lo hizo él en las guerras por nuestra independencia, en las cuales se convirtió en uno de los hombres más temidos por los españoles. El sobrenombre de Titán de Bronce y las 26 cicatrices en su cuerpo, son muestras de las tantas batallas que libró machete en mano.

Guevara, el argentino, nos dejó la solidaridad, el internacionalismo que ponemos de manifiesto con las misiones que se llevan a cabo en diferentes países del mundo; un ejemplo fehaciente de que su ideario continúa hoy iluminando el futuro de los pueblos como evocara ante la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre de 1964, cuando se refirió al despertar de América Latina.

En  los campos de batalla contra el ejército español Maceo  levanta un ejército y arrasa, mientras en la lucha en la Sierra Maestra contra la dictadura batistiana, Guevara sobresale como guerrillero y hombre de confianza de Fidel Castro.

Cada cual, en su momento histórico, protagonizan hazañas memorables que definieron el triunfo de las gestas; la invasión de Oriente a Occidente: El Titán de Bronce junto con Máximo Gómez en 1885 contra el colonialismo español, y el Guerrillero Heroico y Camilo Cienfuegos a finales de 1958, en la guerra contra la tiranía de Fulgencio Batista.

Valentía y lealtad les distinguen. Más de ocho décadas separan sus nacimientos, pero la historia se ha encargado de unirlos para dejar su huella indeleble en Cuba y América.

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