El joven Rubén

Cuenta la historia que a los tres años Rubén Martínez Villena va con su padre en un tren al que sube Máximo Gómez Báez, quien impresionado ante la mirada del pequeño le anuncia: «Tu vida tendrá luz plena de mediodía.» Y no se equivocó el insigne dominicano.
El niño creció en el seno de una familia de origen pequeño burgués, típica de la clase media de principios del siglo XX cubano. Estudió en importantes colegios hasta que culminó la enseñanza universitaria. Conocida es su trayectoria revolucionaria, su vínculo con la clase obrera cubana y su condición de intelectual comprometido con su tiempo.
En 1924 el joven revolucionario, con José Fernández de Castro y Calixto García Martínez Ibor, embarcó hacia La Florida con el empeño de aprender la técnica de la aviación. Aprendieron el funcionamiento de los aparatos y diariamente realizaban vuelos cada vez más largos y practicaban el bombardeo llenando de ladrillos las naves y lanzándolos sobre el cayerío de La Florida.
Rubén, cuando era remota la posibilidad de que el pueblo se armara para defender su aire, se empeñó en hacerse piloto y adquirir aviones para atacar los bastiones de los mercenarios que la vendían al imperialismo norteamericano; para destruirlos y levantar en su lugar la fortaleza de la revolución irreversible.
Pero al cabo de treinta días de práctica, fueron descubiertos y apresados. Los esbirros del Presidente cubano Alfredo Zayas ya andaban detrás de los jóvenes.
Fue sin lugar a duda el primer intento de aviación revolucionaria en la historia de luchas de nuestro pueblo y ello se lo debemos a Rubén Martínez Villena.
Martínez Villena, según testimonian sus amigos, deseaba “morir de un tiro entre las masas y no en una cama, como cualquier hijo de buen vecino”. Falleció, sin embargo, en un hospital de tuberculosos de La Habana el 16 de enero de 1934.
Fidel, en su discurso del 26 de julio de 1973, incluía los versos del poeta que comienzan expresando: “Hace falta una carga para matar bribones, para acabar las obra de las revoluciones”. Y terminaba el Jefe de la Revolución: “Desde aquí te decimos, Rubén: el 26 de Julio fue la carga que tu pedías”.
¡Honor y gloria a Rubén Martínez Villena en el aniversario 85 de su muerte!
Pasen un excelente día y hasta mañana.
