El silencio de los corderos

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Casi un mes después nada se dice de las reacciones de Donald Trump y sus asesores luego que el pasado 5 de Junio, publicara las nuevas medidas de su gobierno respecto a las relaciones bilaterales con Cuba.

Su silencio enmudece ante la opinión pública, pues de todas partes del mundo, la solidaridad con la isla prevaleció ante los desafíos del Imperio.

Oídos sordos ante la multitud que dentro de la propia sociedad civil norteamericana se opuso a las nuevas medidas, caso omiso a quienes en el senado se mantienen en desacuerdo, deuda saldada con la mafia cubano americana de la Florida, multas y otros adeudos para quienes desobedezcan, Blablablablabla, todo esta dicho y ya está.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, la organización no gubernamental MEDICC, que impulsa proyectos de colaboración con Cuba en el campo de la salud, productores arroceros de Arkansas, personalidades desde sus cuentas  en Twitter como: @evoespueblo, @vencancilleria, @ernestosamperp, @NicolasMaduro e instituciones de diversos países, medios de comunicación y las redes sociales continúan su crítica a la política anticubana.

Esta es la realidad que el presidente ignora, prefiere dejarla a un lado porque también sabe que un 75 % de los estadounidenses apoyan el acercamiento entre Washington y La Habana, que aumentó el número de ciudadanos estadounidenses que viajaron a la Mayor de las Antillas entre 2015 y 2016, y que de nuestra historia no sabe nada.

Dentro de noventa días este nuevo paquete de medidas contra Cuba se pondrá en práctica. Del otro lado, hay una minoría que espera atenta y taciturna, pues otra vez les falta la certeza de aplicar una estrategia que sea acertada, porque en más de medio siglo no lo lograron.

El pueblo de Cuba, la gran mayoría (salvo los disidentes) apoyó las declaraciones del Estado Cubano. Jóvenes, campesinos, intelectuales, federadas y estudiantes con su rúbrica o pronunciamiento, defendieron el legítimo derecho soberano de ser libre y tomar las riendas de su propio destino. Ellos están convecidos, eso también los mantiene callados.

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