El síndrome Trump-down

No escribiré mucho. Tampoco es necesario. Hasta un niño comprende la poca, o nula, sustancia gris que hay dentro de un cerebro que, sin embargo, piensa, emite y dicta “en puro color gris” para todo el Mundo.

Solo invitaré a que lean dos flashazos que ha publicado el periódico donde trabajo (Invasor).

Uno de ellos se titula Cinco conclusiones y la certeza hecha himno.

El otro, Si Trump quiere saber, que lea.

Y, antes de “irme del aire”, reafirmaré cuánta visión, fino olfato y humor sigue teniendo mi amigo, hermano, Raffaele Testagrossa, un excelente italiano radicado en Las Tunas (oriente de Cuba), quien desbordó simpática y acertada imaginación, desde que el Señor Trump llegó a la presidencia del imperio norteamericano…

No me lo crean; observen ustedes mismos, y mismas, esta modesta obra en vidrio, de Raffaele, que muestra a un flamante auto norteamericano con serios fallos de carburación en su orientación  hacia Cuba (trump, trump, trump…)

Síndrome Trump
Síndrome Trump

 No digo nada más. No escribiré mucho. Tampoco es necesario. Hasta un niño entendería que no hay quien entienda lo que está pasando por el vacío espacio donde el presidente norteamericano debió llevar cerebro.

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