El vivero de Dionisio

Mientras otros se quejarían, a él: Dionisio Domínguez, poco le importa que el sol esté como para rajar en dos una piedra o el mismísimo cráneo humano…
Con tal pasión se entrega a cada postura de su vivero, que termina echando a un lado rigores como los que impone esa temperatura que se antoja cada vez más ardiente sobre el entorno urbano y suburbano de la ciudad de Morón.
Ahí lleva más de 20 años haciendo producir el vivero de punta Camilo Cienfuegos, ubicado en la vía que conduce hacia el poblado de Patria y perteneciente a la empresa forestal.
Expresión de un orden que se respira desde el lugar donde trabajadores y visitantes desinfectan su calzado para proteger a la creciente colonia vegetal, hasta el cuidado con que los diminutos aspersores irrigan cada cantero, el vivero entrega, a favor de la naturaleza, entre 170 mil y 200 mil posturas al año.
Según explica Dionisio, entre las variedades sobresalen el cedro, caoba, roble, ocuje, majagua y casuarina.
Verlas crecer, “bañarlas”; cuidar de su salud integral y hasta mirar cómo dicen adiós cuando son adquiridas por compradores avileños o de otras provincias, forma parte de un ritual que este hombre disfruta mucho más allá de lo que algunas personas definen o enmarcan como jornada laboral.
Por eso muchas veces, bañado ya y acogido a la tranquilidad de su hogar —aledaño a la entidad— Dionisio se sorprende a sí mismo parado junto a la cerca perimetral, mirando el lugar donde lleva más de 20 años sustentando su vida y el color verde que, en su opinión, debe predominar tanto dentro de las ciudades como en los más rurales parajes todo el Archipiélago cubano.
