En mal momento las relaciones políticas entre Italia y Francia

Fundadas sobre antiquísimos sentimientos de afecto y rivalidad, con innumerables etapas de colaboración y de desencuentros, las relaciones políticas entre Italia y Francia atraviesan hoy por un mal momento.
Al margen de los lazos que las unen como naciones vecinas de reconocido liderazgo en el contexto europeo, ambos países persiguen sus propios intereses dentro y fuera de las fronteras regionales.

En el más reciente incidente de lo que apunta a convertirse en una escalada con fuertes tintes políticos a la luz de las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo próximo, el gobierno francés llamó a consulta a su embajador en Italia en protesta por lo que consideró repetidas acusaciones y ataques sin fundamento.

En términos diplomáticos la llamada a consultas de un embajador por parte de su cancillería es una respuesta a situaciones de conflicto con el país anfitrión y su empleo es muy poco frecuente entre países aliados.

Para acentuar la trascendencia del hecho, medios italianos recuerdan el retiro del embajador galo en 1940 cuando el Reino de Italia entró en guerra contra Francia, como el más reciente acontecimiento de esta naturaleza en los vínculos bilaterales.

La declaración de la portavoz del ministerio galo del exterior subraya que ambos países están unidos por una historia común, comparten un destino, construyeron Europa juntos y trabajan por la paz, por lo cual ‘la amistad franco-italiana es más indispensable que nunca para enfrentar nuestros retos de este siglo XXI’.

Sin embargo, recuerda que ‘desde hace meses’ Francia ha sido objeto de reiteradas acusaciones, ataques sin fundamento y ‘declaraciones ultrajantes’ sin ‘precedentes desde finales de la guerra’ y precisa que ‘una cosa es tener desacuerdos y otra es instrumentalizar las relaciones con fines electorales’.

En evidente referencia a los pronunciamientos y contactos recientes del viceprimer ministro Luigi Di Maio con representantes del movimiento de los Chalecos Amarillos, el texto apunta que ‘las últimas injerencias constituyen una provocación adicional e inaceptable’.

En respuesta, el primer ministro, Giuseppe Conte, declaró que las viejas raíces económicas y culturales entre Italia y Francia impiden que sus relaciones sean puestas en discusión por contingencias.

Al concluir una visita a El Líbano, Conte dijo que habló con el presidente francés, Emmanuel Macron, y confía en que se aclare rápidamente la situación pues, como precisó Di Maio, se trata de iniciativas relacionadas con partidos políticos como los Chalecos Amarillos y él, como líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E).

En un sentido similar se pronunció el presidente, Sergio Mattarella, quien a su regreso de Angola, según fuentes de su despacho citadas por medios locales, llamó a defender y preservar la amistad con Francia y restablecer cuanto antes el clima de confianza. En un tono menos conciliador se pronunció Di Maio quien abogó por la defensa del ‘sentimiento de amistad que enlaza a nuestros países’, pero consideró ‘plenamente legítimo’ su encuentro, como jefe político del M5E, con exponentes de los Chalecos Amarillos y algunos candidatos de la lista RIC.

Tras señalar que reivindica el derecho a dialogar con otras fuerzas políticas representativas del pueblo francés, el vicejefe de gobierno recordó que la libertad de movimientos en una Europa sin fronteras no se limita a las mercancías y personas, sino también a las relaciones políticas.

Más duro fue el también dirigente principal del M5E, Alessandro Di Battista, quien expresó que más que llamar a consulta el embajador en Italia, el presidente francés debe convocar en su propio país a los dirigentes que dictan aún leyes en las bancas centrales africanas.

Igualmente incisivo fue el otro viceprimer ministro y titular del Interior, Matteo Salvini, al referirse a otros aspectos relacionados con el tema migratorio, la presencia en Francia de personas acusadas de terrorismo por la justicia italiana y los prolongados chequeos a trabajadores transfronterizos italianos.

La tensión actual en las relaciones se inserta en un contexto mayor con diferentes temas, que van desde la gestión de los flujos migratorios hasta la política hacia África en general y Libia en particular, pasando por otros no menos importantes como el protagonismo de cada uno en la Unión Europea y más allá.

La confrontación se hizo más visible a partir de junio de 2018 con la llegada al gobierno del M5E y la Liga, liderados por Di Maio y Salvini, respectivamente, quienes no rehúyen el enfrentamiento con Macron ni pierden oportunidad para criticarlo, tanto a él como a la corriente política europea a la cual pertenece.

Tomado de Prensa Latina

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