El expedicionario de la inmortalidad

Resulta inevitable la asociación de ideas. Estoy convencida de que la historia de Cuba se teje, con hilos diferentes a los de otras historias, hilos que son especiales. Tal vez por eso el enemigo intenta ser más inteligente con nosotros que con otros, y diseña estrategias, que terminan frustradas, porque los cubanos además de inteligentes, somos consecuentes.

Lo de asociación de ideas y nexos históricos, lo comento porque parecería cosa mágica el que, justamente cuando se conmemoraban 60 años de haber zarpado el Granma de Tuxpán, México, con nuestro Fidel al frente de 81 expedicionarios, para llevar a cabo la etapa decisiva de liberación nacional, decidiera hacerlo, acompañado entonces por todo un país, a la inmortalidad. Digo, por todo un país, porque ni remotamente, el líder histórico de la Revolución Cubana, pudo ni podrá, por esa cualidad exclusiva de líderes exclusivos, prescindir o pretender que su pueblo se resigne a su desaparición física. Y es que ni después de un año, ni de cientos, estaremos preparados para dejarlo partir.

Una colega de los medios refirió recientemente, que aún cuando la muerte del hermano Chávez, había sido casi un ensayo en materia de labor de los medios de comunicación, por todo el despliegue que se hizo, con Fidel sucedió lo ni remotamente calculado, aunque presumiéramos de materialistas y con objetividad concibiéramos que algún día fuera a pasar. Primero sobrevino el shock, luego el desconcierto, hasta la incredulidad ante la noticia, y después el hacer, el hacer sin detenernos, el hacer para que se quede, el hacer por Fidel, que ha hecho tanto por todos.

Ha transcurrido un año. El primero de sentir que nos falta algo y que al mismo tiempo lo tenemos incomparablemente superior. Un año en el que hemos ido conmemorando y celebrando fechas, diciendo o pensando: “es la primera vez sin Fidel”, para acto seguido actuar como si el Jefe fuera a aparecer, así de repente, como tantas veces lo hizo…incluido el propio desembarco aquel, que por las condiciones del tiempo, no tuvo lugar el 30 de noviembre previsto. Pero sucedió que su profético “Si salgo, llego. Si llego, entro. Y si entro, triunfo”, se cumplió al pie de la letra.

Y triunfal continúa, cual expedicionario que aguardan millones de corazones-puertos, en esta tierra de mujeres y hombres agradecidos. Es cierto. Tal vez ahora no lo tengamos al alcance de la mano, pero más que siempre, lo tenemos al alcance del pensamiento…como reza una sagrada oración cristiana…Por los siglos de los siglos.

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