FARC: El Estado colombiano está obligado a honrar su palabra

Realzó el máximo líder de la FARC que lo sellado tras cinco años de negociaciones en La Habana no fue, como quisieron interpretarlo luego algunos, la capitulación de la insurgencia, su dejación de armas y su sometimiento al ordenamiento que la guerrilla combatió por décadas.
El documento que firmamos es un verdadero tratado de paz, con un conjunto de transformaciones que el Estado reconoció como necesarias para superar el pasado, a cambio de las cuales la guerrilla aceptó convertirse en un partido político legal cuya única arma sería la palabra, expresó Timochenko.
Enfatizó que el Estado está obligado a honrar su palabra, en aplicación del principio universal de pacta sunt servanda (lo pactado obliga) y no puede modificar el acuerdo a su capricho de manera unilateral.
El Acuerdo de La Habana, remarcó, se halla más que blindado ante las normas del derecho interno, no puede ser modificado ni alterado a capricho de legisladores, gobernantes o intérpretes.
Consideró que pasados dos años no se puede llegar a la conclusión que nada se ha cumplido.
‘Fuimos amnistiados, se levantaron las órdenes de captura que teníamos en contra, pudimos celebrar nuestro congreso fundacional como partido político, tomamos parte en la campaña política al Congreso, contamos con senadores y representantes’, ilustró sobre algunos avances.
Sin embargo, alertó que el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) ha tenido que reclamar y luchar por casi todo; nada le ha sido reconocido espontáneamente, afirmó.
Manifestó que aún quedan unos 400 exguerrilleros en las cárceles, además que se mantiene detenido de forma arbitraria y con amenaza de extradición el dirigente de la FARC Jesús Santrich, lo que atribuyó al ensañamiento del fiscal general, Néstor Martínez.
Criticó también los intentos de deformar y deslegitimar la Jurisdicción Especial para la Paz, en tanto estimó que casi no ha habido implementación de la reforma rural integral.
Se refirió asimismo a las pocas garantías para el ejercicio político, demostrado en el alto número de asesinatos de líderes sociales y excombatientes de la FARC.
Finalmente aseveró que pese a las dificultades, el partido que lidera seguirá trabajando por la implementación cabal del Acuerdo de Paz.
‘No volveremos a las armas, estamos profundamente convencidos de que hoy existen formas de lucha superiores y vamos a demostrarlo’, concluyó Londoño.
