Fidel por siempre
Te veo allí en la montaña, vestido de verde olivo con tu fusil al hombro. Victorioso como cuando entraste en el 59 a La Habana y marcaste por siempre el futuro de Cuba.
Te veo de la mano del obrero, del intelectual, del niño, sembrando dignidad y valores entre los cubanos. En la primera línea de combate, estás tú, gigante de Mil batallas.
Caballero del tiempo que aglutinó voluntades para transformar la historia que hoy defendemos, porque tus ideas siguen abriéndose paso en nuestra invencible isla, tan codiciada por el águila del norte.
Tu legado perdurará ante los peligros de la patria porque cada cubano sabrá defender este pedacito de tierra como lo hiciste tú en el Moncada, en Girón, en las Naciones Unidas y en los acontecimientos más importes de la Revolución.
Tengo el orgullo ser hija de la tierra que vio nacer al revolucionario por excelencia, estratega por naturaleza y al hermano y amigo de las causas nobles y justas del mundo. Odiado por algunos y querido por muchos Fidel Castro Ruz sobrepasa los mitos y sin dudas es el hombre más extraordinario del siglo xx.
Dicen que allá, en Santa Ifigenia, una paloma acompaña tu viaje hacia la eternidad, como aquella que en tu hombro marcó el suceso de tu entrada triunfal a la habana.
Para hombres como tú, la muerte no es el fin, sigues presente en cada, pedacito de Cuba, en cada persona que defienda la causa más justa del mundo, la libertad, y tu ejemplo perdurará en el corazón de todos los agradecidos.
