Generalizan buenas prácticas en proyecto agrario de la República Bolivariana de Venezuela
El proyecto agrario de la parroquia Naiguatá en el estado venezolano de Vargas inició su proceso de extensión a otras comunas y otras alternativas de autoabastecimientos dentro de los colaboradores cubanos de las diversas misiones operativas en la nación, pues representa el principal ejemplo de la inclusión social para alcanzar el desarrollo humano desde un proceso educativo local.
Ese proyecto beneficia a 550 familias en Venezuela a través de las mesas organopónicas, iniciativa que acoge mayor cantidad de adeptos por el bajo costo de inversión y los aportes en plazos cortos que atenúa las necesidades comunales de hortalizas y condimentos frescos, en sustitución de las especies imperecederas e importadas.
Osleydi Figueredo Fardhonson, asesora cubana de la agricultura en Vargas, explicó que también se incentiva valores humanos como la solidaridad entre los vecinos, porque cada uno se especializa en rubros específicos y luego se amplía las ofertas comunitarias a través de los intercambios, acciones libres de lucros.
Los colaboradores de las misiones educativas también se incorporaron a los beneficios de esa alternativa, que ya cuantifican cientos de miles de bolívares de ahorro por concepto de producción local en las residencias, experiencia que se extenderá al resto de las misiones sociales de Cuba por las carencias en los mercados de alternativas económicas para los salarios mínimos.
