Imágenes que salvan
Hay imágenes que entristecen y hacen aflorar el llanto. Hay otras que desgarran y conmueven, pero hay imágenes que salvan, porque inspiran y abonan la esperanza.
De todas ellas nos dejó el paso del huracán Irma por la zona norte del territorio nacional en la primera quincena de septiembre y los medios de prensa, los sitios digitales y las redes sociales se hicieron eco de ellas.
La furia de la naturaleza hizo reiterativa las fotos de casas destruidas, árboles derribados y hasta de situaciones insólitas como un barco llevado tierra adentro por la fuerza de los vientos.
Nadie quedó indiferente al ver atrapado por un lente el esfuerzo de años reducido a escombros, al pensar en esos rostros tristes por la pérdida de todas sus pertenencias.
Sin embargo el fenómeno meteorológico también sacó a flote los valores que ha cultivado el pueblo cubano durante años, esos que lo distinguen y hacen único en su fuerza de resistencia, en su convicción patriótica, su solidaridad y su unidad.
Entre todas las imágenes que inundaron noticieros y páginas tras el ciclón siguen retenidas en mi mente aquella donde un hombre rescata de los escombros de su vivienda reducida a sólo pocas tablas, una bandera del Movimiento 26 de julio y la pone a secar, la de un niño con un busto de Martí que Irma arrancó de su pedestal original y la de muchas manos unidas tratando de levantar el tronco de un árbol.
Esas tres resumen la esencia de lo que somos y lo que seremos. Son imágenes salvadoras porque nos apartan del desaliento y del abandono. Ellas hablan del arraigo, nos hacen entender por qué llegamos hasta aquí y nos hacen confiar en los días que vendrán.
Salvar la patria es también salvar nuestros símbolos, la bandera que inspiró la lucha por la verdadera liberación, la que cobijó a aquel grupo de intrépidos jóvenes bajo la guía de Fidel para llevar a cabo la expedición del Granma o la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra.
Es también saber que la nueva generación no dejará morir las ideas del Maestro, lo cual comienza en comprender el valor que representa su figura siempre presente a la entrada de una escuela y la necesidad de rescatarla del fango donde la depositó la tormenta.
Salvar la patria es también juntar el esfuerzo de todos para volver a reconstruir, es la solidaridad entre cubanos, aunque no se conozcan, es la convicción de que en la unión está la fuerza y que ese sentido de la unidad que nos inculcó Martí desde la constitución del Partido Revolucionario Cubano tiene ahora más vigencia que nunca.
Por eso, aunque no olvidaré las imágenes tristes y conmovedoras, siempre que se hable de Irma evocaré esas otras instantáneas que perpetúan lo que la tormentosa dama no pudo arrancarnos.
(Por Magaly Zamora, ACN)
