Incansables contra la oscuridad
Este sábado poco más de 90 300 usuarios de los sectores estatal y residencial en Ciego de Ávila tenían “electricidad” en sus hogares e instalaciones.
La cifra no dice mucho para quienes ignoran que en toda la provincia 164 699 usuarios se benefician con ese imprescindible servicio.
Quiere decir que en más de 70 000 casos todavía la oscuridad impone su incómoda e irreverente voluntad.
Ello no significa que haya indiferencia o inercia en ese terreno, frente a los estragos causados por el huracán Irma sobre redes e instalaciones eléctricas.
De inicio, todas las brigadas con que cuenta la empresa en el territorio, se pusieron en función de resarcir daños… y no han parado, ni lo harán hasta cubrir el 100 por ciento, otra vez.
Pero las averías son muchas. Téngase presente que, solo en postes derribados o destruidos, las cifran dan cuenta de casi mil, además de unos 116 transformadores colapsados, 107 kilómetros de cables dispersos y otros contratiempos, citados recientemente por Carlos Arencibia, director del Despacho Provincial de Carga y publicados por el periódico Invasor.
El reto es duro. Nadie lo dude. Por eso Guantánamo y Santiago de Cuba iniciaron una solidaria operación de ayuda, que ha ido sumando a otras provincias del país, para rescatar servicios y resarcir cuántos daños sea posible, en sentido general.
Especialistas insisten en que nadie se desespere. Puede ocurrir que el servicio sea restablecido en un circuito, dentro del cual haya viviendas o instalaciones estatales “a oscuras” todavía, como consecuencia de averías detectadas sobre la marcha o que han surgido en el curso de los trabajos de recuperación.
Eso es comprensible, como también debe serlo el hecho de que, desde el principio, se haya priorizado a hospitales, policlínicos, panaderías, centros de elaboración de alimentos y estaciones para el bombeo de agua, por ser vitales para la población.
