Interés de campesinos avileños por la producción cunícula

Campesinos de la provincia de Ciego de Ávila muestran interés por el desarrollo de la cunicultura, un renglón alimentario muy bien cotizado en el sector turístico, la gastronomía y también como ofertas en otros mercados.
Entre los colectivos sobresale el de la cooperativa de crédito y servicios (CCS) Roberto Rodríguez Fernández (El Vaquerito), del municipio de Venezuela, que en el presente año se propone entregar 140 kilogramos de ese tipo de carne.
Según dirigentes de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, esa agrupación de 262 “anapistas” es la más destacada del territorio avileño en esa rama del ganado menor al disponer de 521 conejos entre sementales y hembras, además del asesoramiento que le brindan a otras cooperativas.
Desde hace 10 años ellos construyeron una nave protegida con techos, mallas, jaulas y otros componentes, más la correcta higienización con sulfatiazol sódico y la salud veterinaria, precisó Gualberto Linares Vega, al frente de la unidad, la cual solamente dispone de cuatro trabajadores.
El ciento por ciento de estos animales tienen su historia clínica y la crianza se realiza a un metro del suelo, lo que propicia buenas condiciones de salubridad y disminuye las enfermedades o plagas al no tener contacto con la tierra, agregó Linares Vega, quien elogió asimismo las dos razas disponibles: California y Gazapo.
La carne de conejo, acota, posee poco colesterol y ofrece además una alta digestibilidad, lo que impide la oxidación celular, bondades por las cuales se consume mucho en Europa y en otros países desarrollados.
Lo más interesante resulta la cantidad de carne que aportan, pues su gestación dura unos 30 días y la coneja puede parir entre cinco y siete veces en un año, que con una alimentación adecuada a los 90 días de nacidos alcanzan los dos kilogramos, destaca este experimentado criador.
Según especialistas en ganadería, una nave que disponga de 500 conejas y sementales con el cuidado necesario, puede aportar alrededor de 20 toneladas de carne anuales, cifra que representaría el doble o el triple del peso de una vaca que en Cuba demoraría de dos a tres años en incorporarse a la reproducción
