Itabo y los nuevos atuendos

Quienes traspasan el umbral disfrutan del marcado sello de identidad de Río Itabo
Con variadas propuestas para niños, jóvenes y adultos el motel Río Itabo, cercano a este poblado del sureste avileño, abrió sus puertas al verano con alza en su alcurnia, motivo de un proceso de mejoramiento emprendido hace una década y que llega a su clímax en el presente verano.
Quienes traspasan el umbral ni por asomo imaginan que la instalación, con un marcado sello de identidad, pertenece a la Empresa de Comercio y Gastronomía del municipio.
¿Comercio y Gastronomía? Es la pregunta obligada para quienes llegan por primera vez, en clara alusión a las dudas que siempre genera el hecho de pertenecer a un sector que en los últimos años ha cedido terreno, al menos en la provincia, cuando se le compara con las formas de gestión no estatal en cuanto al trato exquisito y la variedad y calidad de las ofertas, pero en ese remanso de paz y excelente trato que es Río Itabo, la excepción se convierte en regla.
Itabo es una palabra aborigen que significa zona cenagosa y de fácil inundación. La historia local cuenta que fue el nombre del cacique de un asentamiento aborigen al otro lado del río y por esa razón bautizaron al lugar con ese nombre.
Yumalia Rodríguez Alemán, administradora desde hace poco más de cinco años, asevera que inicialmente surgió como campismo popular en 1984 y después pasó a ser un motel con espíritu de renovación. «En la medida en que aparecían los recursos, los propios trabajadores laboraron por cambiarle la imagen, hasta que hace una década se le construyó la piscina, valor agregado de la preferencia de huéspedes y visitantes eventuales, tanto que la mayoría prefiere no caminar hasta el río», argumenta.
La piscina, bien cuidada y de agua limpia, muy demandada por los visitantes
Aunque expenden las bebidas propias de las instalaciones de su tipo, directivos y trabajadores subrayan que el objetivo de la gestión es la recreación sana, de buen gusto y reflejo de nuestra cultura mediante las noches cubanas, mexicanas, de la década y actividades con juegos tradicionales, entre otras.
Asegurar la recepción y estancia de miles de visitantes a lo largo de todo el año ha supuesto algunos desembolsos por parte del municipio, como la aplicación del uno por ciento sobre los ingresos brutos por las ventas de bienes o prestación de serviciosatribuibles a cada establecimiento, a la propia empresa o al municipio, lo que se conoce comúnmente como el aporte del uno por ciento.
Quizás algunos lo vean como un tributo o una imposición, pero lejos de ello, esta contribución beneficia en muchos aspectos a quienes la realizan, pues el dinero se destina con fines de desarrollo dentro del territorio, y eso es lo que se ha hecho en el motel, en sus áreas, en el alojamiento, en el hecho de mantener las 10 cabañas climatizadas y acometer la construcción de otras, hasta llegar a las 20 planificadas.
Divertimientos sanos, color y risas son las esencias de este verano que en toda la provincia comenzó hace un mes y que se irá en un abrir y cerrar de ojos, entre arenas, sol, mar y ríos, las ofertas más demandadas por los avileños en los meses de julio y agosto.
Un remanso para el disfrute
«Aquí tenemos huéspedes del propio municipio y de otras provincias del país. Hasta residentes en el extranjero han venido a visitarnos. En esta etapa, las reservaciones las hacen a través del Buró, en la provincia, y los restantes meses en la propia instalación», aclara Yumaila ante la clásica pregunta de cómo acceder a un lugar con tan alta distinción.
Manifiesta que se le presta especial atención a la oferta gastronómica, al servicio de restaurante, al área de juego y de baños, algo que comprobó Granma en una visita no anunciada.
Las propuestas son variadas, algunas muy tentadoras como los pasadías con almuerzo y baños en la piscina incluidos, a lo que se suma la venta de un módulo de alimentos, preferencia de la mayoría de los visitantes.
En el bar, Laritza y Dorelys ponen a disposición del visitante el oriundo coctel Itabo: vino tinto, refresco de limón, canela y ron, además del segundo más demandado: la piña colada a base de crema de coco, piña, y leche natural.
Hilda Pérez Darna, capitana de salón, comenzó a trabajar en río Itabo el 5 de agosto de 1984 y asegura que desde entonces jamás vio a su motel con tantas opciones que lo hacen uno de los lugares más solicitados en la provincia.
«Lástima que no haya más cabañitas», se lamenta.
Y Yumalia, quien no le ha perdido ni pie ni pisá a la prensa, asegura que el próximo año concluirán otras dos cabañas, para continuar hasta llegar a las 20 comprometidas. «De acuerdo con la disponibilidad de recursos», se defiende.
Yumalia intercambia con uno de los trabajadores

Bien atento a la piscina permanece Gilbert Rodríguez Oliveros, el salvavidas, quien escudriña el movimiento de cada uno de los bañistas, entre los que se encontraban más de 50 jóvenes que se divertían alrededor y dentro de la alberca.

«Celebramos el cumpleaños de varios estudiantes de la secundaria José Martí», aclara Caridad Laris Orrelys, una de las madres que también vela por la seguridad de los muchachos.
Elma Parris Elcock, maestra jubilada y tronco de familia numerosa, descendiente de jamaicanos como la mayoría de los habitantes de Baraguá, prefiere Río Itabo. «Siempre que puedo me doy una vuelta por acá, sobre todo en temporada de vacaciones. Vine con mi hija y nieta. Todos nos divertimos. Lástima que los ciclos sean tan cortos. Nos explicaron que por la gran demanda y poca capacidad de alojamiento las estancias son de lunes a jueves y de jueves a lunes».
Aunque le falten cabañas, capacidad de frío para preservar los alimentos y los teléfonos públicos que ETECSA no ha instalado, pese a las reiteradas solicitudes, Río Itabo anda a pasos de conga y es un lugar alejado de las tensiones y el ajetreo de la ciudad, donde se respira aire puro y bien vale una fuga autorizada, ya sea en soledad o en manada enfebrecida.

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