Un joven avileño atrapado por el Trap (+VIDEO)

Dice que siempre le llamó la atención por la base musical que le identifica. También dice que las letras que acompañan al Trap las considera un insulto para la mujer y por eso pretende impregnarles su estilo propio de componer.

Lo cierto es que José Ricardo Lemos Torres, o el Nino, como le dicen en el seno familiar, tiene 16 años y ya muestra con orgullo sus primeras composiciones musicales de Trap a sus amigos del Instituto Preuniversitario urbano “La Edad de Oro” de Ciego de Ávila donde gana cada día más adeptos a este género surgido en el sur de los Estados Unidos en la década del Noventa del pasado siglo XIX.

A sus 16 años de edad, el Nino, siente que las letras de sus canciones tienen que llevar mensajes diferentes, que hablen de amores, añoranzas, situaciones estudiantiles que son las que más refieren sus amigos de escuela en lugar de la agresividad que caracteriza al Trap.

Abordar problemáticas sociales de marginalidad y miserias humanas, algunas muy distantes de la realidad cubana, es la esencia de este estilo musical que hoy atrapa a una porción considerable de los jóvenes cubanos entre otros aspectos por la incitación a una conducta agresiva e irreverente ante la vida, algo muy en correspondencia con la adolescencia.

Por su sonoridad similar al reggaetón, su influencia del hip hop y del rap latino, el Trap va haciéndose un espacio entre los géneros urbanos que confluyen en la isla a través de exponentes como Bad Bunny, Ozuna, Bryant Myers y Farruko por solo mencionar algunos ejemplos.

Imitar la gesticulación, lenguaje y manera de vestir de los representantes del Trap evidencia la ascendencia que tiene sobre el público más joven, lo cual también es un signo de alerta para la familia cubana a quien le corresponde el rol de hacerse más partícipe del grupo social al que asisten nuestros hijos no para reprimirlos sino para evitar daños irreparables en la formación de su personalidad.

Si duras, son aún las críticas que se esgrimen alrededor del reggaetón, mayor preocupación nos debe quedar cuando se escucha o visualiza algunos de los temas que se producen en la isla de manera subterránea o underground, como se prefiere decir cuando de algo oscuro o clandestino se trata, y que circulan de mano en mano a través de los tantos dispositivos electrónicos que posee la juventud cubana.

Así se conoce de Chocolate, creo que la peor expresión de vulgaridad, cuyas letras repiten los muchachos a decibeles insultantes en las escuelas, guaguas, calles o en las fiestas populares.

Por eso al escuchar al Nino, José Ricardo, pronunciarse a favor de componer el Trap con mejor contenido, el alma me regresa al cuerpo y me lleva a alentarlo para que otros como él prefieran seguirle.

La batalla no está pérdida aún, solo nos queda no cansarnos.

 

 

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