La aguerrida tropa de Reinaldo, el bodeguero
Aunque los fuertes vientos del huracán Irma estremecieron todos los rincones del municipio avileño de Morón, fue posiblemente la zona del Embarcadero una de las más afectadas, con el derrumbe de viviendas, árboles, y severos daños a instalaciones económicas y sociales.
Los vecinos con casas vulnerables a un fenómeno de la magnitud de Irma, recibieron la solidaridad de aquellos que residían en viviendas más confortables, y aunque con anterioridad al fenómeno se tomaron todas las precauciones posibles, muchas planchas, techos y paredes no resistieron los embates de tan fuerte embestida.
Marina Palau Díaz, residente en el área conocida como La Explanada, siente la satisfacción de que su casa no sufrió mayores afectaciones, pero tras el paso del huracán recibió un gran impacto el ver la bodega y la placita del Embacadero con sus techos destrozados. “Nos quedamos sin bodega”, fue su expresión al ver la mayoría de las planchas de fibrocemento partidas y regadas por todo el entorno.
Sin embargo, en pocas horas Reinaldo Blanco Barrera, administrador de la bodega Rafael Trejo, reunió a su pequeña tropa y tomó decisiones: “Aquí no podemos renunciar a atender a los consumidores, ahora más que nunca, pese a que la tienda tiene como techo el cielo”.
Cuenta que con el apoyo de algunos vecinos acondicionaron un espacio para almacenar los productos en existencia, los que fueron protegidos con naylon y lonas que facilitaron en el vecindario. Y así desde entonces, bajo el Sol y los aguaceros, que no han dejado de estar presentes, la bodega presta sus habituales servicios a la comunidad del Embarcadero.
Diariamente ofertan el pan, la leche, las cuotas adicionales, como papas y otras viandas y todo ha funcionado de manera muy normal, aunque las condiciones son totalmente adversas, refiere Reinaldo.
Yusnei Lleó Sánchez es una de las dependientas de la tienda: “Los consumidores se sienten muy complacidos con nuestro trabajo, y lo hacemos con el mejor carácter, pese a que no resulta fácil el desenvolvimiento en estas condiciones”.
Al igual que la bodega Rafael Trejo del Embarcadero, otras muchas fueron severamente afectadas por los vientos del huracán, y en todas partes la respuesta de los trabajadores del Comercio ha sido similar.
No ha sido único el ejemplo, pues junto a los del comercio y la gastronomía se han desenvuelto con particular entrega los restantes sectores, como muestra elocuente de que se ha impuesto el legado que nos dejara el invicto líder histórico de la Revolución Fidel Castro.
