La otra cara de la sequía

Desde la sala de mi casa escucho a los vecinos muy efusivos ¡Aguaaa! ¡Aguaaa!, una manera de socializar la noticia para que cada familia almacene el preciado líquido hasta los próximos 3 días, que mantiene el ciclo.

Pero, esta no es la única manera de saber que hay agua en el barrio. A veces se me olvida el ciclo de mi zona y enseguida me doy cuenta cuando voy de regreso para mi casa, por la calle Narciso López, donde corre un manantial, debido a los salideros.

También es usual ver personas hacer la limpieza con mangueras, incluso hasta en la calle, sin tener en cuenta el derroche de agua, en estos momentos cuando la sequía arrecia en nuestra provincia.

Algunos pensarán, para qué ahorrar en casa, si cuando sales a la calle te encuentras salideros en cualquier esquina, en la sala de un hospital, en el baño de cualquier escuela o empresa, por solo citar ejemplos.

Es cierto que contamos con redes hidráulicas muy deterioradas, a lo que se le suma la falta de sistematicidad y voluntad en las reparaciones pequeñas que no llevan demasiados recursos. Pero también estamos en presencia de un deterioro de conciencia colectiva cuando de ahorrar agua se trata.

Es necesario que la población conozca que Ciego de Ávila presenta un bajo almacenamiento en sus embalses, además del hecho de presentar 5 de sus 15 acuíferos (fuentes subterráneas) en estado crítico y otros siete en estado desfavorable.

Entonces llamémonos a la conciencia porque la situación del agua en esta central provincia puede ser más crítica si no cooperamos y le vemos la otra cara a la sequía.

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