La sangre que nos dignifica

casa de los gomez cardoso
En honor a él, su fecha de nacimiento, el 20 de junio, se considera el Día de la Dignidad Avileña.

En la  vivienda ubicada en la calle Independencia  número 6 entre Marcial Gómez y Abraham  Delgado, vivieron los hermanos Cardoso,  quienes constituyen símbolos de la tradición de lucha de nuestro pueblo contra la dominación española.

Poco atesora la historia local de objetos, prendas u otras pertenencias de estos hijos de la independencia de Cuba. Solo la fachada del inmueble y una tarja develan el significado de este sitio, punto de referencia de las tradiciones de  lucha del pueblo avileño.

Pero el mayor aporte esta en el patrimonio intangible pero imperecedero que dejaron a las futuras generaciones, las cuales tienen  en esta familia el ejemplo y las ideas que hacen digno a un avileño.

Marcial, José Ambrosio y Felipe Cardoso, protagonizaron  el estallido de la guerra del 68 en esta comarca . En aquella gesta se incorporaron bajo las ordenes del coronel Manuel de Jesús Valdés Urra (Chicho) y participaron el levantamiento en armas el 8 de noviembre del propio año.

De la  trayectoria  de Marcial se conoce que participó en las acciones ocurridas en El Trapiche, Ceja de Altagracia, Pitajones, Chamendi, Guayacanes y   en  el asalto a una embarcación en Tunas de Zaza. También combatió bajo las órdenes de los generales Marcos García, Ignacio Agramonte y Ángel del Castillo. Cumplió diversas misiones contra la  Trocha militar de Júcaro a Morón.

En los primeros meses de 1872 mientras se combatía en las inmediaciones de “Lázaro López” fue herido en una pierna, por tal motivo fue conducido a un “Hospital de Sangre” ubicado en la hacienda “Cumanayagüa”, próxima al actual pueblo de Gaspar.

Alli junto a Emilio Soler, su leal asistente a quienes todos le llamaban Cabeza y a sus hermanos fue cercado por enemigos y traidores al servicio de los españoles .Pero la sorpresa del combate ni la herida en su pierna le impidieron defender  con coraje el deseo de ver su patria libre.

Como en los anteriores combates volvió con su carga al machete, pero esta vez no venció al enemigo, ni se rindió ante su suerte.
Su cabeza, la utilizaron para escarmiento a los pobladores, pero sirvió  para mucho  más, porque el criminal acto lo levanto de su caída. Era el  5 de junio  de 1840, quince días después cumpliría  sus treinta  y dos años,  pero acababan de glorificar su muerte.

El valor, la integridad y el coraje  pusieron a  prueba  la sangre de la familia Cardoso, que desde entonces dignifica a la  tierra avileña.

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