La satisfacción de no arar en el mar

Jardines del Rey, uno de los polos turísticos cubanos más promisorios del área del Caribe, no detiene su crecimiento.

Jardines del Rey es hoy uno de los destinos de Sol y playa más promisorio del Caribe (Osvaldo Gutiérrez Gómez)
Jardines del Rey es hoy uno de los destinos de Sol y playa más promisorio del Caribe (Osvaldo Gutiérrez Gómez)

Casi 25 años después, en el mismo lugar donde Fidel le dijo que había que tirar piedras sin mirar para adelante, el viejo Evelio Capote siente la satisfacción de no haber arado en el mar.

“Mi misión era hacer una carretera sobre el agua hasta un cayo que mi vista no alcanzaba a ver, y sé que estaba más allá de donde el cielo parecía unirse con el mar”, afirma aquel guajiro emprendedor, combatiente del Ejército Rebelde, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, jefe del entonces contingente Roberto Rodríguez, El Vaquerito, fuerza iniciadora en el país de la aventura inédita de unir la isla Grande con los cayos de la plataforma insular cubana.

Los tiempo no son los mismos de cuando la utopía se convirtió en realidad, hace casi cinco lustros con la inauguración —el 12 de noviembre de 1993—  del entonces Hotel Guitart Cayo Coco (ahora Hotel Colonial), el primero de su tipo edificado en el archipiélago Jardines del Rey  y que marcó el comienzo del desarrollo turístico en esa región.

Aquel día, desde una de las plazas coloniales del hotel, Fidel anunciaba a los presentes y al mundo: “Lo que ha ocurrido hoy es una prueba de que no se trata de ilusiones (…)”.

Fidel comparte con trabajadores que participaron en la construcción del entonces Guitart Cayo Coco, hotel que inició el desarrollo turístico en la región
Fidel comparte con trabajadores que participaron en la construcción del entonces Guitart Cayo Coco, hotel que inició el desarrollo turístico en la región

De modo que las ideas y los proyectos dieron paso a la realidad y hoy existen más de 8 000 habitaciones adicionales, incluidas aquellas 458 iniciales.

Y no le faltó razón. A la vuelta de poco más de dos décadas Jardines del Rey es uno de los principales polos turísticos de Cuba y, sin pecar de exageración, puede decirse que está entre los destinos más promisorios del Caribe, con elevados índices de repitencia.

Desde el primer momento se solidificó la infraestructura, con más de 300 kilómetros de viales principales y regionales asfaltados, un aeropuerto internacional que ha llegado a recibir en una temporada más de 40 vuelos semanales, redes de transmisión de energía eléctrica, conductora para agua, comunicaciones fiables, bases de transporte, almacenaje y logística, que forman parte de los aseguramientos al turismo, industria con tendencia al crecimiento en esta región del centro-norte de Cuba.

En ese afán se suman la interconexión por carretera —además de Coco— de los cayos Guillermo, Romano, Paredón Grande y, más recientemente, Cayo Cruz, al norte de Camagüey,  donde existen decenas kilómetros de playa, muchas de ellas todavía vírgenes.

Y si algo hay que destacar en el desarrollo de ese emporio, es el aseguramiento de todas las operaciones con más de 8 000 trabajadores, formados en su totalidad en el propio territorio.

Los directivos y trabajadores del polo prefieren ponerse en el bando de los insatisfechos y conocen bien de los retos por mejorar la calidad de las ofertas acorde con las expectativas de los visitantes,  la comercialización, cuidar la planta hotelera, explotar más sabiamente el entorno natural, y lograr una mayor competitividad y posicionamiento en el Caribe, donde otros lugares de reconocido prestigio como Punta Cana, en República Dominicana; Cancún, en México, Jamaica y algunas islas de la región, le hacen la competencia a Jardines del Rey.

El escenario ha cambiado en el emporio en cuanto a los mercados principales. Si hace apenas unos años los principales emisores eran  Canadá, Inglaterra y Argentina, hoy el turismo nacional experimenta un sostenido crecimiento.

Las nuevas inversiones están valoradas en varios millones de pesos, con la construcción de nuevos hoteles que reafirman a Jardines del Rey como el cuarto polo turístico de Cuba, detrás de La habana, Varadero y Holguín.

Paralelamente, se promueven acciones de recuperación de playas y cuidado del ecosistema en sentido general, fomento de viveros para el desarrollo de la flora autóctona, superación del personal, colocación de vallas medioambientales informativas  y mejoramiento de la señalética vial , certificación de aquellas instalaciones que cumplan con los más exigentes requerimientos ecológicos y medioambientales, porque de poco valdría invertir dinero si no se educa consecuentemente a los trabajadores y a los visitantes en la necesidad inaplazable de preservar el entorno.

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