La satisfacción de hacer reir

Cuando llegas al Parque Zoológico de Ciego de Ávila escuchas las carcajadas de los niños al ser recibidos por alguien a quien solo le ven la nariz y el arcoíris como cabello.  El payaso Amigo se gana la aceptación de la grey infantil y el público en general con todo lo que ofrece en su espectáculo; y es que él no es el típico personaje que solo hace reír, detrás de tanta alegría se esconde la persona humilde que todos admiran.

El hombre bajo todo ese maquillaje es Orelvis García Valdés, de 61 años, quien con mucha modestia y sin desatender a los niños que lo saludan, me concedió esta entrevista.

 ¿A qué edad supiste que querías ser payaso?

 Realmente no recuerdo el momento que dije: Voy a ser payaso. Desde pequeño me gustaba mucho hace reír y también la pantomima, que mucho tiene que ver con este arte; pero en realidad todavía no sé si lo elegí yo, o me eligió a mí”.

 ¿Uno estudia para ser payaso?

 “En el año 1975 me gradué de artes escénicas en el Teatro Estudio en Ciudad de La Habana. Los inicios de mi carrera artística están aquí en mi ciudad avileña donde se me dio la oportunidad de trabajar en una compañía infantil, y confieso en ese estar en el escenario, día a día, fue como aprendí. En 1995 ya evaluado como actor de primer nivel, es que me decido por este arte, el de payaso, porque encierra mucha dedicación y sensibilidad”.

¿Cómo te ves en escena?

“El payaso es alguien que está lleno de fantasías y trabajar para los niños es muy difícil; en verdad quien no piense como un niño, quien no conozca sus gustos y necesidades, difícilmente logrará algo ellos. Ser payaso para mí tiene que ver con nacer, o sea, uno tiene que tener algo de payaso dentro”.

 ¿Tienes alguna anécdota sobre el escenario?

“Te cuento una que me ocurrió hace unos minutos. Venían dos hermanitas de la mano y una se suelta y corre hacia mí. Yo me quito los títeres de la mano y ella fue la sensación del espectáculo”.

¿Qué hay detrás de Amigo? ¿Siempre mantienes el sentido del humor?

 “Amigo es una persona común y corriente con sus problemas, como los demás. El arte me enseñó a traspolarme y así lo hago cuando estoy delante de mi público que viene a reír y a disfrutar”.

 Más de cuatro décadas de fructífero desempeño avalan a mi entrevistado, como uno de los payasos más conocidos por el pueblo avileño y otras provincias del país, donde ha expuesto su arte. Rodeado de niños, entre risas, gritos y saltos y con un espontaneo y fuerte aplauso terminó su actuación en el Parque Zoológico, y yo, mi entrevista.

 

 

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