La trocha Monumento Nacional

La Trocha Militar de Júcaro a Morón, acumula valores muy significativos, y puede afirmarse que no tiene precedentes en América al revelar numerosas peculiaridades históricas, técnicas y contextuales. Estas y otras razones determinaron su aprobación como Monumento Nacional el 13 de mayo de 1986 ante la Comisión Nacional, presidida entonces por el capitán Antonio Núñez Jiménez, Marta Arjona y otros prestigiosos intelectuales y arquitectos.

La declaratoria al amparo legal de la Ley No. 2 «Ley de los Monumentos Nacionales y Locales fue un acontecimiento de indudable valor histórico-cultural para Ciego de Ávila.

Desde su creación, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de la República de Cuba consideró de primera importancia para sus actividades la estimación del pasado cultural del país y su influencia en la formación de todas las generaciones. El Gobierno Revolucionario decidió crear la Comisión Nacional de Monumentos que desde su fundación inició una labor de investigación y orientación sistemática en el ámbito de su competencia.

Los primeros estudios se dirigieron a las fortalezas y los castillos y, más tarde, a  todo centro histórico urbano y construcción, sitio u objeto, que, por su carácter excepcional, mereciera  ser conservado por su significación cultural, histórica o social para el país y que, como tal, sea declarado por la Comisión Nacional de Monumentos en las categorías de locales o nacionales.

En cuanto a las construcciones, estas abarcan la obra o el conjunto de obras hechas por la mano del hombre desde la prehistoria hasta la época actual, pudiendo ser de carácter civil, conmemorativo, doméstico, industrial, religioso, o militar, como es el caso que nos ocupa, ya  que  originalmente sirvió a un fin defensivo, de vigilancia y de permanencia de tropas, donde se desarrollaron procesos  relevantes de carácter histórico nacional y local que merecen ser conservados y protegidos.

En Cuba estas líneas militares, existieron tres, la  San Miguel al Bagá, en Camagüey,  desechada por su inoperatividad, la de Mariel a Majana y la de Júcaro a Morón, esta  la más importante de todas,  patentizan una respuesta estratégica y táctica que particulariza su tipología como defensa y  puede inferirse que su singularidad está dada por la especificidad irregular y por la adopción de una tipología de fortificación de campaña conformada  por fortines, campamentos,  torres heliográficas,  blocaos, puntos de escucha, fosos, alambradas, puerto estratégico desde el que partía un  ferrocarril para el  apoyo logístico . Las ruinas que hoy perduran  corresponden a la Trocha concebida  por   el sanguinario general Valeriano Weyler y Nicolau, Marqués de Tenerife, durante la guerra de 1895.

Esta muralla, considerada como un inmenso baluarte colonialista,  nunca llegó a ser la barrera infranqueable como había sido gestada por los estrategas españoles y en innumerables oportunidades fue burlada gracias al ingenio, la audacia y la valentía de nuestros mambises, entre ellos el coronel Simón Reyes Hernández, a quien sus compañeros de armas le llamaron con toda justicia con el  bien ganado sobrenombre de El Águila de la Trocha, por las veces que la cruzó de un extremo a otro. He aquí otra razón muy poderosa para su declaratoria  como Monumento Nacional para Ciego de Ávila y su pueblo. En  enero 1995 el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque develó la placa en el kilómetro reconstruido de la Trocha, primer Monumento Nacional enclavado en la provincia de Ciego de Ávila.

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